CLASIFICACIÓN DE LOS
USOS DE "SE".
RELACIÓN CON LA VOZ O DIÁTESIS
(Communication présentée
au IXe Colloque de Linguistique Hispanique,
Lille, 16-18 mars
2000)
El pronombre átono se desempeña distintas funciones. Se diferencia de su parónimo sé, tónico, verbo polisémico, ya que es tanto la primera persona del singular del presente del indicativo de "saber", como la segunda del singular del imperativo de "ser": no sé lo que haré ; sé tú mismo.
La forma que nos ocupa puede ser índice de los tres tipos de voces o diátesis en español. Viene así a añadirse a las sintaxis propias de cada voz, para expresar nuevos matices de significación. Procedemos a exponer, a modo de recuerdo, las propiedades de cada una de las voces y a indicar las marcas -sintácticas y/o semánticas- que las caracterizan.
La voz es la categoría lingüística asociada al verbo que expresa las relaciones entre el verbo, el sujeto o el agente y el objeto:
a) voz activa : cuando el sujeto es el agente de una acción que puede ejercerse sobre un objeto distinto del sujeto: María canta ; Juan estudia canto. El verbo, transitivo o intransitivo, está en voz activa ; la construcción es activa ;
b) voz pasiva : el sujeto del verbo es paciente de la acción verbal, o el objeto de una frase activa subyacente : (1) Pedro fue asustado por Juan es la construcción pasiva de la activa (2) Juan asustó a Pedro. En (1) el sujeto gramatical o soporte (Pedro) es "sujeto paciente"; en (2) Pedro constituye el objeto del verbo activo. El verbo de la voz pasiva va siempre auxiliarizado por "ser" ;
[2]
c) voz media o pronominal : el sujeto -sea o no agente- es simultáneamante objeto lógico de la oración : la niña se lava (la cara), el profesor y el alumno se tutean, el puente se hundió. En español, la inmensa mayoría de las veces el índice de la voz media o deponente es el signo se [1].
Llegados a este punto, dos observaciones son precisas :
1. Heredada del griego y del latín, en las lenguas neolatinas en general la voz presenta, pues, una semiología de tipo sintáctico. En las lenguas de origen, sin embargo, existía una morfología específica de cada voz manifestada en la flexión verbal.
2. El pronombre se puede aparecer, además, en construcciones de tipo activo como en frases de sentido pasivo. De ahí la dificultad de esta forma plurifuncional, que intentamos clasificar. Hay quienes afirman que estos valores -activo, medio, pasivo- no dependen de la unidad lingüística en cuestión (se), sino del exterior, del entorno oracional en que se insertan (J.-C.Chevalier, 1978, pp. 135-136) : el verbo matarse fuera de contexto no informaría sobre la operatividad o la pasividad del agente ; en cambio en se mató con cianuro, ha resbalado y casi se mata, en esta temporada se matan pocos jabalíes el grado de voluntariedad del agente, decreciente, nos hace pensar en tres tipos de "se" o de "matarse".
Es cierto que se difícilmente llega a ser autónomo semánticamente ; no obstante nosotros consideramos que los diferentes elementos del contexto no siempre están en condiciones de expresar la operatividad o la pasividad del agente y que, en muchos casos, el cambio significativo de la secuencia con se se ciñe a su relación con el verbo al que acompaña.
o
I. Se en la voz activa
Cuando concurren dos pronombres personales átonos de tercera persona, uno COD (lo) y el otro COI (le), este último es siempre sustituido por el alomorfo o variante combinatoria se: se lo pregunto en lugar de *le lo pregunto ; se lo digo en lugar de *les lo digo ; se los regalo y no *le los regalo ; se las propongo y no *le las propongo ; se las presento en vez de *les las presento...
El esquema sería el siguiente :
*le lo --> se lo *les lo --> se lo
*le la --> se la *les la --> se la
*le los --> se los *les los --> se los
*le las --> se las *les las --> se las
En apariencia se trata de un fenómeno sorprendente, ya que se tiene como función primera la de remitir al sujeto del verbo (Juan se ducha), mientras que le remite al destinatario de la acción (en Juan le dice a Pedro que venga, le se refiere a Pedro).
La evolución fonética natural desde el latín de la secuencia dativo + acusativo, ILLI ILLUD, dio en castellano antiguo (e)li (e)lo > (e)ljelo > gelo. Esta forma, en dativo singular, se extiende analógicamente al dativo plural (ILLIS ILLUD). La forma gelo está documentada en toda la literatura de la Edad Media:
Mio Çid se los gañara, que no ge los dieran en don
(Cantar de mio Cid, v. 2011)
Si bien gela pidieron ; mandógelas por siempre
(Berceo, Los Milagros de Nuestra Señora, vv. 376b y 400d)
[4]
La sustitución de gelo (gelos, gela, gelas) por se lo (se los, se la, se las), con indiscriminación genérica y numérica para el COI se, tiene lugar a partir del siglo XIV. Varias razones han sido aducidas para justificar el cambio del pronombre dativo ge (alomorfo de le si iba seguido del pronombre acusativo lo) por el reflexivo se proveniente de SE latino [2] :
Además del punto de articulación cercano de las dos fricativas /z/ palatal y /s/ ápico-alveolar, al que alude Menéndez Pidal (1980, §94.3), Alvar-Pottier (1983, §92.3) arguyen el aislamiento del dativo ge dentro del sistema de los pronombres de 3ª persona, en el que se encuentran formas en l- (le, les, lo, los, la, las), en s- (ya sean los reflexivos se, sí, como los posesivos suyo, suya, suyos, suyas) ; por otra parte, ge y se eran y son indiferentes al género y al número. Observan incluso la propiedad común de ambos de poder preceder inmediatamente a un pronombre acusativo de un SV : en la lengua antigua el pronombre reflexivo se podía ir seguido de un pronombre acusativo: "se lo hizo (...) valdría tanto para 'lo hizo para sí mismo', 'lo hizo por sí mismo' o 'él lo hizo para otro'" (Alvar-Pottier, p. 121).
En resumen, la gramática del español moderno considera que existen dos signos lingüísticos de naturaleza diferente (uno, pronombre reflexivo, el otro, COI dativo) que se habrían vuelto homónimos a causa de la analogía parcial que existiría entre sus propriedades respectivas. Es decir, los dos significantes diferentes (se y ge) del castellano antiguo se habrían fundido en uno solo, portador de dos significados, en la lengua moderna.
Sin embargo Jack Schmidely (1983) ve en el fenómeno, más que una homonimia, un caso de polisemia: para él existe en español un único pronombre se, un único signo de lengua que en el habla se comportaría ora como un pronombre reflexivo, ora como un COI.
[5]
El lingüista argumenta su aseveración como sigue: la forma se en construcciones reflexivas (o recíprocas, variante reflexiva) del tipo Juan se lava, tú te peinas, nos bronceamos, el pronombre se (como toda la serie reflexiva) remite a un ser que tiene como función la de ser soporte de la acción verbal (Juan). En una frase como Juan se lo dio (ge lo dio antiguamente), estamos ante un verbo trivalente que implica un"destinador", un destinatario y una entidad objeto que pasa de uno a otro: son verbos de "don", de "decir", de "intercambio". La forma se/ ge se refiere a un ser concebido como el destinatario de una operación que implica el traslado de un objeto de un "destinador" a un destinatario. La operación consta, pues, de 3 actantes :
Juan ge lo dio
destinador destinatario objeto del traslado
Ge se refiere siempre a un ser considerado como destinatario de una operación. Ahora bien, un destinatario no se concibe si no va asociado a un destinador. De manera que evocar la representación de un destinatario conlleva evocar la de un destinador, o sea, el ser que constituye el soporte de la operación verbal (de nuevo Juan).
Es decir que se (de se lo comió) se refiere directamente al soporte, al destinador; ge (de se lo dio), indirectamente. Las dos referencias son iguales, pero la una directa, la otra indirecta.
Si a ello añadimos la identidad de los dos signos en cuanto al rango (pronombres de 3ª persona, según Benveniste representantes de la no persona), su indiferencia al género y al número, entendemos que la lengua haya prescindido de un signo. La identidad profunda de ge y se ha permitido la desaparición de uno de ellos, el más aislado en el sistema.
[6]
Dentro de la voz activa observamos, en segundo lugar, el uso de se como marca de la impersonalidad (se fuma mucho en España, se espera que mejore el tiempo, se me hace tarde). En estas oraciones el pronombre no se refiere nunca al destinatario de la acción verbal, como ocurre con el se alomorfo de le. El agente sobrentendido, significado con se, no está expreso ; por ello es menos cómodo afirmar, como en el caso precedente, que se remite al soporte de la operación verbal.
Se recurre a la impersonal con se, entre los diversos procedimientos, para expresar un acontecimiento general, en el que el agente es considerado colectivo y del que el locutor puede o no formar parte [3].
Dado su parecido sintáctico con las llamadas "pasivas reflejas", frases de construcción activa, pero de sentido pasivo (se venden pisos ; para este trabajo se corta el papel en dos equivalen a "pisos son vendidos", "el papel tiene que ser doblado en dos"), estudiaremos las impersonales con se más detalladamente cotejándolas con este nuevo tipo en el apartado correspondiente.
Un tercer uso de se con valor activo tiene lugar cuando el pronombre acompaña a verbos transitivos e intransitivos de forma facultativa ; su empleo es denominado por las gramáticas españolas "se ético" o "de interés" : la apelación se justifica por su parecido semántico con el dativo ético o de interés (les bebí el vino, no te me tuerzas, se me marchó), ya que como éste tendría un valor enfático destinado a subrayar al que recibe el daño o provecho de la acción verbal, o simplemente su intervención en el proceso. Estamos sin duda ante un nuevo comportamiento de la forma reflexiva, ya que ésta remite también a un ser que tiene como función la de ser soporte de la acción verbal:
[7]
En efecto, encontramos una serie de verbos cuyas construcciones activas alternan con las pronominales, sin que se produzcan cambios enormes de significado: con ir, venir, traer, comer, fumar, saber, jugar, encontrar, creer, subir, aprender y algunos otros, coexisten irse, venirse, traerse, comerse, fumarse, saberse, jugarse, encontrarse, creerse, subirse, aprenderse ; a propósito de los cuales M. Seco sostiene que por no haber diferencia objetiva de significado, el pronombre se (o la serie reflexiva me, te, se, nos, os, se) en estos casos es un pronombre innecesario y que su única función es la de hacer más expresiva la comunicación.
Si bien es verdad que la construcción de estos verbos sin se es perfectamente correcta, el uso pronominal nos es revelado en los diccionarios y en algunas gramáticas como portador de nuevos y diferentes matices de significación no desdeñables. Ésta es la opinión de Molina Redondo (1974, pp. 47-74) quien, a través de un estudio léxico exhaustivo de una treintena de verbos, consigue demostrar que el recurrir a la forma pronominal no es algo caprichoso, sino que, al contrario, la diferencia de sintaxis acarrea diferencias semánticas.
El autor establece una clasificación de grupos de verbos que presentan regularidades sistemáticas con la adición del signo se.
Los verbos de movimiento ir, venir, salir, entrar, salir, marchar, subir, caer, volver, escapar, llevar, traer tienen la propiedad común de requerir un complemento de origen y otro de destino: si se utiliza la forma simple, se declara el complemento de destino, el "a donde" ; en cambio la forma pronominal hará hincapié en el abandono del lugar de origen, del "de donde". Además, la forma simple costituye la forma neutra, no marcada ; el contenido del verbo queda reducido a la pura expresión del movimiento. Así, podemos comparar estos pares de enunciados :
[8]
(1a) Iba cantando. Voy al mercado.
(1b) Se iba (de allí) cantando. Se fue de casa.
(2a) Ya viene el buen tiempo. Venía disfrazado.
(2b) Se vino huyendo de la guerrilla.
(3a) El tren sale a las cinco. El agua del grifo sale con mucha fuerza.
(3b) Me salí del cine a mitad de la película. Rompió la botella y se salió el vino.
Manuel Seco (1991, p. 117) ve entre ir
/ irse la oposición entre el carácter durativo del 1°
frente al incoativo del 2°: Voy a casa equivale a 'estoy yendo
a casa', mientras que Me voy a casa es como decir 'empiezo a ir a
casa', o Me voy = 'voy a irme'.
II. Se en la voz pronominal o deponente
En esta voz, la acción representada por el verbo, ejercida por el sujeto, actúa sobre el propio sujeto. El agente, en virtud de la identidad de referencia con el paciente, significado por se, es al mismo tiempo paciente de la acción.
He aquí ahora la teoría
expuesta por J.
[9]
En cuanto al contenido formal del verbo
español, este nos va a indicar un soporte y también la voz.
Se tratará entonces de elegir, entre los seres que ocupan los puestos
de gene o de sitio, al que desempeñará el papel de soporte,
es decir, el ser a propósito del cual el verbo dirá algo. En
términos de J.
En la voz pronominal o media hay identidad referencial entre el sitio y el gene : cuando el mismo ser ocupa a la vez los dos puestos, tenemos un soporte complejo. Ahora bien, esta situación es propia de las construcciones reflexivas (y de su variante recíproca) como de las propiamente medias, e incluso de un tipo de pasiva. Sobre el soporte de las construcciones reflexivas se ejerce una predicación tomándolo como gene ; mientras que en las medias y en las pasivas el soporte es considerado sitio.
El primer tipo de estructuras pronominales
son las reflexivas que aparecen acompañadas del paradigma pronominal
completo me, te, se, nos, os, se.
En ellas el verbo nos informa sobre la operación que léxicamente
se encarga de significar (lavarse, peinarse, analizarse).
Morfológicamente la desinencia verbal (
En cuanto al soporte elegido por el locutor, ya que el verbo presenta una semiología de voz activa, es el gene el que ocupa el lugar de soporte. Pero dada la identidad de los dos puestos ofrecidos por el contenido léxico de la estructura reflexiva, resulta que el verbo habla del ser-soporte de la operación como gene y como sitio; se trata de un soporte complejo, ya que este ser es al mismo tiempo productor o agente y receptor o paciente de la operación significada por el verbo, pero su dosis de actividad es mucho mayor que la de de pasividad.
[10]
En este grupo podemos distinguir varios tipos de construcciones sintácticas.
a) Verbos transitivos :
Pedro se levanta, se viste, se lava, se peina, se estudia, se analiza, se esconde, se oculta, se impone, se odia, se quiere, se observa, se acuesta, se acerca, se detiene, se afirma, se lanza, se mete, se detiene, se coloca, se cobija, se anuncia, se domina, se anula.Como explicación la gramática transformacional propondría la frase de partida del tipo Pedro viste (lava, peina, anula, domina, oculta, quiere, odia...) a Pedro.
Fernández Ramírez (1987,
pp. 398, sqq) considera que una serie de verbos transitivos al emplearse
reflexivamente se convierten en intransitivos: es otra manera de ver el mismo
fenómeno, que él titula "neutralización de los transitivos".
Para él este se no es más que un morfema sin valor sintáctico
que acompaña obligatoriamente al verbo. Se podría objetar que
puesto que la estructura profunda de estas construcciones (Pedro lava
a Pedro)
b) Verbos transitivos con COD propio : Pedro se pone las gafas, se quita la túnica < Pedro pone las gafas a Pedro...
[11]
Al igual que en las proposiciones del
tipo Pedro regala flores a María, en las precedentes hay COD
(las gafas) y un destinatario, COI (a Pedro), con la diferencia
de que en las primeras el destinatario --indicado por el pronombre se en
la construcción pronominal
Otro tipo de construcciones, las de los verbos pronominales con suplemento, se prestan a un mismo comentario : en referirse a, quejarse de, preocuparse por, enfrentarse con, apoderarse de, apropiarse de, el soporte está formado por el gene o causante de la operación y por el beneficiario de la misma, ambos tienen la misma referencia ; el complemento suplemento constituye el ser sobre el que se ejerce la operación, que, externo al soporte, forma el aporte de significación junto con el contenido del verbo.
Las construcciones con verbos causativos o factitivos presentan una sintaxis reflexiva, que se revela de sentido reflexivo en casos como Se ha hecho un traje él mismo, o Se construyó una casa con sus propias manos. En este otro : Voy a afeitarme en la peluquería, el sentido reflexivo se pierde : el contexto nos indica que la acción de 'afeitar' va a ser realizada por un agente indeterminado que no es propiamente el sujeto sintáctico de la frase y adquiere el significado de 'hacerse hacer'.
c) Verbos intransitivos: si Pedro gusta a María > Pedro le gusta. Si Pedro gusta a Pedro > Pedro se gusta (a sí mismo) : en este caso el sitio coincide con el beneficiario.
[12]
Aquí se pueden incluir verbos que significan cosas que pasan sin la colaboración de personas, como producirse, originarse, desencadenarse, con apariencia impersonal debido al orden de los elementos, que hace pensar en verbo + complemento, cuando en realidad el sintagma pospuesto al verbo es el causante de la operación : Se produjeron chubascos tormentosos, Se originó una catástrofe, Se desencadenó una tormenta.
Son estructuras de aspecto transitivo pero verdaderamente intransitivas : Se me cierran los ojos, Se me ha pasado el tiempo sin darme cuenta, Se le presentó una oportunidad ; pero, como anteriormente, el SN es el gene, que forma parte de un soporte complejo, "los ojos", "el tiempo", "una oportunidad" respectivamente ; el sitio de este soporte es representado por se ; una 1ª predicación es ejercida por los aportes "cierran", "ha pasado" y "presentó". Además, la presencia de un beneficiario señalado por me constituye un 2° soporte, del que se va a realizar una nueva predicación y cuyo aporte II está formado por el conjunto soporte I y aporte I. La predicación II se puede parafrasear así: "es dicho a propósito de mí que los ojos se cierran".
d) Forma reflexiva como única y obligatoria : Suicidarse.
La presencia del pronombre tiene una explicación etimológica : suicidar sin se no existe, pero significaría ya "homicidio de sí", al estar compuesto del genitivo SUI + CAEDERE ('matar a sí'), como el sustantivo suicidio (SUI + CIDIUM : 'muerte de sí'). Por subducción, SUI se ha desemantizado y el resultado suicidar ha necesitado recurrir a se para expresar el objeto sobre el que se produce la operación de matar. Se puede aparentar semánticamente con quitarse la vida, construcción que sin embargo habría de incluirse en el apartado b), pero de la que se podría también decir que se ha lexicalizado para hacerse sinónima de suicidarse.
[13]
Como variedad del se reflexivo está el se recíproco, en la que dos sujetos son al mismo tiempo agentes y pacientes, ambos realizan y reciben la acción mutuamente. Para hacer claro el significado recíproco, a veces se añaden palabras tales como mutuamente, recíprocamente, uno a otro, el uno al otro, entre sí. Constatamos las siguientes estructuras sintácticas posibles :
a) verbos transitivos : Juan golpea, besa a Pedro / P. golpea, besa a J. > J. y P. se golpean, se besan ;
b) verbos transitivos con COD : Juan da golpes, besos a Pedro / P. da golpes a J. > J. y A. se dan golpes, besos ;
c) verbos intransitivos : Juan gusta a María / María gusta a Juan > Juan y María se gustan.
En el apartado a) el se recíproco es un COD ; en el b) y en el c), un COI.
El siguiente tipo de construcciones de la voz deponente son las propiamente medias o deponentes.
Gustave Guillaume (1969, p. 134) define como sigue el contenido de los verbos pronominales con sentido deponente: "il síagit d'une disposition d'esprit à laquelle [le sujet] est en proie, qu'il ne réussit pas à écarter et dont il n'a pas la maîtrise".
Fernández Ramírez reconoce que hay casos, como cuando el verbo expresa un afecto o una pasión del ánimo, a propósito de los cuales difícilmente podría decirse que el acto psíquico designado por el verbo contiene elementos intencionales ; según esta argumentación pueden ser clasificados en esta categoría los verbos llamados de sentimiento, como aburrirse, ruborizarse, enfurecerse, engañarse, irritarse, encolerizarse, enfadarse, enojarse.
[14]
Es el caso también de verbos que expresan fenómenos biológicos espontáneos o naturales : pudrirse, evaporarse, dilatarse, derretirse, a propósito de los cuales Bénaben (1994, p. 234) comenta : "Le "sujet" du verbe est le siège d'un procès qui semble se dérouler de manière autonome en vertu d'une cause interne : la nieve se derrite / el agua se evapora / los metales se dilatan / las manzanas se pudren. Le procès se trouve comme "enfermé", réduit aux seules limites du support" [4].
Podríamos añadir, de acuerdo con esta definición, ejemplos como El nadador se ha ahogado, El puente se ha hundido, citados por Manuel Seco, quien explica que estos usos no son reflexivos, sino que al "nadador" y al "puente", sin que ellos hicieran nada para ello, sin que tampoco se piense en un causante de la acción, "les ocurrió algo". No se piensa en un agente, aunque sí se puede pensar en una causa, en cuyo caso la construcción seguiría siendo media : El puente se ha hundido por la carga excesiva expresa la causa, frente a El puente fue anegado por las aguas, que dice el agente.
Es cierto que en todos estos ejemplos la proporción de pasividad del sujeto es superior a la de actividad. Recordemos que Chevalier (1978) recalca que en los empleos medios, como en los reflexivos y recíprocos, a los seres del soporte complejo, sitio y gene, les asignamos la misma referencia, pero "c'est au titre de site cette fois que cet être aura fait l'objet d'une prédication. Et l'effet résultant sera celui du moyen" (p. 141).
Siguiendo el razonamiento de G. Guillaume,
según el cual los verbos deponentes expresan procesos que el sujeto
no domina
[15]
Una particularidad lógica se desprende de esta definición, que es la imposibilidad de formar con estos verbos el imperativo afirmativo: *enfádate, *ruborízate, *húndete (salvo en palabras de un director de teatro, ordenando que se simule el acto). En cambio, sí es posible con tranquilízate, entérate. El imperativo negativo se puede construir con el sentido de "ten cuidado de, intenta no" : no te hundas, no te encolerices.
Entre los verbos citados observemos que algunos de ellos presentan obligatoriamente la estructura pronominal : jactarse, vanagloriarse, arrepentirse. Otros, sin embargo, pueden alternar en construcción activa transitiva y en la deponente ; es ésta una particularidad de las lenguas románicas en general, la de hacer de cualquier verbo un verbo pronominal, sin que haya alteración esencial de significado, salvo la concerniente a la voz. Así La verdad me sorprende, alegra, conmueve, aburre, asusta, aflige, apasiona, en voz activa, coexisten con Él se sorprende, se alegra y se conmueve de, se aburre con, se asusta de, se aflige y apasiona por la verdad, en sentido medio.
Hay que señalar que existen verbos desprovistos de se con un contenido propiamente medio, y susceptibles de recibir el se ético o de interés, tal es el caso de morir, caer, olvidar, dormir. A propósito de la oposición morir/morirse, Ma Moliner reza: "Se emplea 'morir' y no 'morirse' cuando la muerte es recibida, es decir, producida por un accidente u otra causa vilenta : Murió en la guerra" ; 'morirse', según Bénaben (1994) permite sugerir que la muerte es debida a un proceso interno que puede ser de orden fisiológico : Se murió del susto, de sed, de un paro cardiaco, o cuando el "sujeto" es habitado por un sentimiento violento, irresistible : Se muere de ganas de venir, Se muere por esa chica.
[16]
Se empleará 'caerse' cuando la caída es natural, espontánea : Las manzanas se caían de maduras ; en cambio se dirá Cayó en una trampa o Cayó la monarquía para significar que la caída es provocada por un acontecimiento exterior, como un golpe de estado. Pero de alguien que pierde el equilibrio en un andamio, se dirá, como si la causa estuviera en él (un malestar, vértigo, un paso en falso) : Se cayó del andamio. De Molina Redondo (1974) explica que se emplea 'caer' en estos casos : cuando la caída es consecuencia de un movimiento voluntario (Salté del avión y caí en picado) ; cuando se trata de algo que es lanzado (La bomba cayó muy lejos del objetivo) ; cuando el verbo se utiliza en sentido figurado (No caímos en la tentación) y cuando se impone la idea de lugar "a donde" (Se ha tirado por la ventana y ha caído al agua). En cambio se utiliza 'caerse' cuando se impone la idea de lugar "de donde" (Juan se cayó del árbol, El libro se cayó de la mesa).
Para olvidar el español dispone de 3 formas que, según Bénaben no son equivalentes : olvidar algo / olvidarse de algo / olvidársele algo a alguien. Él distingue 3 grados de involuntariedad : la persona que utiliza olvidar en la voz activa asume plenamente la responsabilidad de su acto. En la voz pronominal se muestra a la vez "actuante" y "actuada", como si se encontrara excusas. Y la 3ª posibilidad permite al "olvidadizo" hacer como si la acción se le fuera de las manos.
En cuanto a la pareja dormir / dormirse Manuel Seco (p. 117) ofrece una visión semejante a la de ir / irse : en El niño se ha dormido se expresa que 'ha empezado a dormir', con sentido, pues, incoativo. El niño ha dormido, en cambio, significa que 'ha terminado de dormir' ; hay que señalar que este carácter resultativo se desprende también del tiempo -pasado- escogido.
[17]
III. Voz pasiva
Existen una serie de construcciones con el signo se que las gramáticas describen como de apariencia activa pero de sentido pasivo y que han dado en llamar "pasivas reflejas". Sicot-Domínguez (1994, pp. 237-238) las distingue de las propiamente pasivas explicando que puede haber un contenido nocional equivalente entre Los coches fueron lavados ayer y Los coches se lavaron ayer ; sin embargo, en la construcción pasiva con "ser" es el sitio únicamente el que ocupa el lugar de soporte ; el gene ha dejado de desempeñar su papel de gene, como lo indica el participio pasivo "lavados" ; excluido, pues, del soporte, la predicación no puede ejercerse sobre él. Ello no pone en duda su existencia, ya que la frase pasiva requiere un "lavador" ; por otra parte, la explicitación del gene es una formulación posible de este tipo de estructuras (Los coches fueron lavados ayer por los empleados).
En la pasiva refleja, en cambio, el sitio sigue siendo el soporte de la predicación, pero al mismo tiempo la forma activa del verbo revela la presencia, en este mismo soporte, de un gene en pleno ejercicio de su función. Habría, pues, un soporte complejo marcado por la coincidencia personal del verbo con el pronombre se, y un verbo, "lavan", que aporta simultáneamente una información sobre dos seres, uno productor de la operación de "lavar" y otro que recibe el resultado.
Ahora bien, al contrario que en los enunciados reflexivos, recíprocos o medios, los de "pasiva refleja" revelan la alteridad entre los dos seres implicados en la acción significada por el verbo : el sitio es identificado por el sintagma "los coches" ; el gene, igualmente presente en el soporte, queda indeterminado.
Las "impersonales reflejas", además de presentar un esquema sintáctico semejante al de las "pasivas relejas", comparten con ellas varias de las características enumeradas, de manera que numerosas construcciones de "pasiva refleja" se prestan a una interpretación "lógica" de "impersonal refleja", como en los ejemplos : Se le atribuyen cualidadesexcepcionales, Se le ven los ojos dormidos.
[17]
Hay casos, sin embargo, en los que el sentido impersonal no presenta ambigüedad, como los de verbos intransitivos o transitivos en empleo absoluto : no se puede, aquí se fuma mucho, se vive bien. Estas estructuras sintácticas presentan un soporte complejo ocupado por sitio y gene, sobre los que se ejerce la predicación verbal. El efecto de impersonalidad es una consecuencia, según Sicot-Domíngez (p. 308) de la indeterminación de los dos seres que ocupan estos puestos.
Para ella, una diferencia entre la pasiva refleja y la impersonal reside en que el sitio está determinado en la 1ª (Los sapos no se comen) e indeterminado en la 2ª (Se vive bien) ; el gene está indeterminado en los dos. Encontramos dos objeciones a esta aseveración : primero las proposiciones consideradas como pasivas reflejas con sitio determinado se prestan a una interpretación lógica como impersonales ; en segundo lugar, sólo cuando la construcción impersonal es intransitiva o transitiva en "empleo absoluto" el sitio queda efectivamente indeterminado ; no lo está en Se ve a las alumnas en el patio ; tampoco cuando al sitio se le atribuye el papel de beneficiario, construcción también considerada como impersonal : A los niños se les coloca una nariz de payaso.
La 1ª observación es válida para secuencias pronominales de apariencia reflexiva del tipo Se llama Ana, Se bautizó, Se crió, Se educó, Se operó, pero que tienen un significado tanto pasivo (= Es llamada Ana, Fue bautizada, etc) como impersonal en 3ª pers. del plural (= La llaman Ana, Fue educada, etc).
Alcina Franch-Blecua (1975, pp. 918-919) ven en estos tipos de construcciones pasivas reflejas e impersonales el resultado de "la conversión de la estructura personal básica primaria en una especial estructura básica secundaria en tercera persona con se". Así, para llegar a la típica pasiva refleja transitiva con un SN concordante en número con el verbo : Se edifican muchas casas en este barrio, se parte de una oración de base personal transitiva, cuyo COD pasa a ser "sujeto paciente" o sitio de la pasiva con se : La constructora edifica muchas casas en este barrio.
[18]
Como ejemplos de impersonales con se proponen dos construcciones personales de partida, la una intransitiva, la otra transitiva con un COD de persona introducido por a : La constructora edifica mucho en este barrio y La profesora ve a sus alumnas desde el despacho. Ninguna de estas dos proposiciones personales de base es susceptible de ser convertida en pasiva : la 1ª por no poseer COD y la 2ª porque el suyo va precedido de la preposición a, lo que le impide volverse "sujeto paciente" de una pasiva. En cambio, y por exclusión, sí que van a poder ser transformadas en impersonales con se : Se edifica mucho en este barrio, Se ve a las alumnas desde el despacho.
Parece que queda como único criterio de distinción entre las pasivas reflejas y las impersonales la posibilidad que presentan las primeras, ausente en las segundas, de ser transformadas en auténticas pasivas. Esta limitación sintáctica de las impersonales no implica la exclusión del doble sentido -pasivo e impersonal- de las denominadas pasivas reflejas construidas con un SN que concuerda con el verbo.
Recogidos los criterios evocados para distinguir las pasivas reflejas de las impersonales con se, parece obvio que ambas presentan más parecidos que divergencias : ninguna tiene una existencia morfosintáctica específica, pues poseen la misma forma que las pronominales (únicamente las posibilidades de ser convertida en pasiva y de utilizar la serie pronominal me, sete, nos, os, se, propias sólo de la pasiva refleja). Las dos constan de un soporte complejo ocupados por un sitio y un gene referencialmente diferentes, de los cuales el gene está indeterminado. Para no perpetuar esta clasificación un tanto arbitraria, adjudicamos en gran parte a la interpretación semántica a que se prestan, así como al contexto, un valor u otro.
o
CONCLUSIÓN
Desaparecida la flexión que caracterizaba al latín para expresar las voces, las lenguas romances han elaborado varios procedimientos analíticos. Así, en español, la voz pasiva antepone al participio pasivo el verbo ser. Una particularidad en este proceso es que el pronombre se ha aumentado su extensión y se ha convertido en un medio de expresion de las voces pasiva, media y activa. El lugar en que se presenta mayor carga funcional es en la pronominal reflexiva (Se lava), donde se revela ser prácticamente el único índice de la reflexividad ; no obstante en determinados casos hay que recurrir a elementos del contexto sin los cuales la secuencia se queda ambigua, como ocurre en las construcciones factitivas, o en aquellas en las que el verbo se presta a los tres tipos de interpretaciones, como Se mató (¿ fue matado por alguien, se mató a sí mismo o fue víctima de una caída ?)
[19]
Un caso especial lo constituye el se ético o de interés, que nos descubre el signo se con propiedades semáticas sorprendentes viniendo de un pronombre : en particular con los verbos de movimiento, ir(se), venir(se), salir(se), la construcción pronominal enfatiza el punto de origen, el lugar que se abandona, frente a la simple, que puede señalar el destino, pero también no indicar nada sobre dichos complementos.
O bien los cambios de significado que acarrea su presencia parecen ir orientados a subrayar sus propiedades en cuanto representante de la voz media, en sus variedades : o insiste sobre la identidad referencial del agente y del paciente, o bien nos subraya la escasa dosis de actividad del agente (ruborizarse, derretirse).
Pero en ocasiones es el semantismo mismo de los verbos, a los que se se digna acompañar en unos casos sí, en otros no, el que informa sobre la voz (caer, morir, dormir).
Aunque muy frecuente también para indicar la impersonalidad (voz activa), como la pasividad, incluso en estos terrenos la lengua dispone de otros mecanismos.
Recurso sintáctico y hasta semántico extendido sobremanera, es difícil afirmar que por sí solo detente el monopolio exclusivo de una función -permitámonos salvar la reflexiva-. Ahora bien, su existencia y su uso se revela cada vez responsable de expresar contenidos diferentes a los otros métodos con los que compite, con los que está en relación de parasinonimia.
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BIBLIOGRAFÍA
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[21]
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NOTES
[1] En español como en francés,
además de las construcciones pronominales existen ciertos verbos con
significado medio y desprovistos de se : los intransitivos
enrojecer, enmudecer, temblar, tiritar, o estos
otros, en su uso intransitivo : bouger (en Le rocher bouge),
casser (en La branche casse). [Retour]
[2] Los pronombres reflexivos latinos presentaban dos casos
: el acusativo y el dativo. En 3ª persona el acusativo SE dio se en latín vulgar,
se en español : v. 409c, Milagros ... : "doquier
do se juntaban". El dativo SIBI evolucionó
en si en latín vulgar, sí en castellano. [Retour]
[3] He aquí los otros varios procedimientos que se
utilizan para expresar la impersonalidad o la indeterminación de la
persona (V. Pottier- Darbord- Charaudeau, Grammaire explicative de líespagnol)
:
- verbo en 3ª persona del plural : Llaman a la puerta ; Dicen
que te casas : el acontecimiento declarado, del que el locutor se excluye,
es singular u ocasional, pero puede también ser general : Vaya a
donde vaya, siempre lo reciben bien ; el agente se refiere a individuos
anónimos o desconocidos por el hablante ;
- pronombre uno/una : Hay momentos en que uno pierde la
cabeza : aquí el locutor se incluye en este acontecimiento general,
en el que él representa una totalidad de individuos ;
- verbo en 2ª persona del singular (más rara la 2ª del plural)
: Aquí ganas mucho, pero trabajas demasiado : con relación
a la fórmula anterior, el locutor implica al interlocutor en el acontecimiento,
tomándolo como testigo e interpelándolo. [Retour]
[4] "Cette représentation des phénomènes
est propre de ce qu'on appelle la pensée commune (non scientifique)
qui dit ce quíelle voit sans rechercher les causes profondes. La science
nous apprend en effet que l'évaporation, la dilatation, la pourriture,
etc. ne sont pas des phénomènes spontanés. En français
le verbe pourrir n'est pas pronominal. Flaubert cependant l'emploie
à la voix moyenne : "Les foetus du pharmacien... se pourrissaient de
plus en plus." Même le verbe fondre se trouve parfois chez ce
même écrivain à la voix pronominale : "...la neige se
fondant goutte à goutte..." (espagnol derretirse)." (Bénaben,
suite). [Retour]
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