Presentación

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Ana García Orsi
y María Paula Salerno


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Introducción y objetivos

La “Colección Teatral Espíndola” (o en su forma abreviada, CoTEs) consiste en un conjunto de obras teatrales, en su gran mayoría manuscritas, separadas del Depósito General de la Biblioteca Pública de la UNLP y puestas a resguardo en un armario de obras valiosas por parte del profesor Mario Espíndola, quien se desempeñó como jefe del Departamento de Salas-Museo hasta 2008.

La digitalización y publicación de esta colección implica el rescate de un importante patrimonio cultural. Esta tarea se ha emprendido apuntando a la conservación del material simbólico contenido en la colección: el soporte digital garantiza su preservación, a la vez que renueva las condiciones de archivación y domiciliación del material. Los documentos de la CoTEs no son ajenos al deterioro que el paso del tiempo produce sobre el papel y la tinta. Si bien el estado de los materiales es óptimo hasta el día de la fecha, varias hojas presentan indicios de desintegración, las tintas con que se escribieron los folios no son todas de igual calidad y en algunos casos se fueron decolorando, casi hasta perderse.

Por otra parte, las nuevas tecnologías de la información ofrecen la posibilidad de democratizar el saber a partir de la democratización del acceso a los archivos. Dadas las delicadas condiciones de los documentos que conforman la CoTEs y su catalogación como “documento especial” de la Biblioteca Pública de la UNLP, su accesibilidad es restringida. En pos de la supervivencia de la colección en su soporte papel, no es viable promover su circulación más que en un nuevo soporte que no afecte las condiciones materiales de la misma: el digital. Tales son los objetivos de esta publicación, que aspira a facilitar el contacto de todo usuario con la colección.


Descripción del material


La CoTEs está compuesta por un total de 84 obras teatrales (en algunos casos, fragmentos). Se trata de piezas dramáticas españolas y francesas fundamentalmente, de los siglos XVII, XVIII y XIX. Algunos de los autores que se han podido identificar son: Manuel de Gorostiza, Tirso de Molina, Juan Ignacio González del Castillo, Adolphe Dumas, Félix Enciso y Castrillón, Voltaire y María Rosa Gálvez de Cabrera. 

Del total, 7 obras se conservan en documentos impresos, mientras que las otras 77 son copias manuscritas, al parecer basadas en ediciones impresas.

En cuanto a los documentos impresos, su formato corresponde en mayor parte a los llamados “pliegos sueltos”, aunque también aparece el formato libro. En ambos casos el pie de imprenta informa que se trata de publicaciones españolas de casas como Piferrer, Mompié o Estevan, en un período que va desde 1778 hasta 1817 aproximadamente.

En lo que respecta a los documentos manuscritos, estos han sido copiados en cuadernos, es decir, en hojas de papel dobladas y cosidas en forma de libro. La cantidad de folios de cada cuaderno resulta variable en consonancia con la extensión de cada obra teatral en cuestión, pudiendo identificarse cuadernos de cien folios y cuadernos de apenas una decena. Los cuadernos cuentan con tapas y contratapas. Suele suceder que en la tapa (o en su defecto, en el primer folio del cuaderno) se presente el título de la obra teatral. A éste a veces acompaña alguna otra anotación concerniente a las características de la obra y su género, como ser: “comedia en tres actos”, “entremés”, “sainete”, “tragedia”.

Resulta notorio que en muy pocos casos la copia consigne el nombre del autor de la pieza teatral. A través de una labor de investigación, se ha podido establecer el nombre del autor de gran parte de las obras de esta colección. Ello desecharía la posibilidad de que se trate de manuscritos hológrafos, es decir, de escritor.

Por otro lado, en los documentos aparecen consignadas ciertas instituciones y esto ocurre de dos maneras. En primer lugar, a través de la mención escrita, directa, del nombre de cierta institución, por ejemplo, del Teatro Argentino o del Coliseo.(1) En segundo lugar, se encuentra la mención a instituciones a través de impresiones de sellos. La mayoría de los documentos presentan sellos. En todo el archivo se han identificado siete: de la Policía de Buenos Ayres, del Teatro Argentino, del Teatro Coliseo de Buenos Aires 1825, uno que reza “Teatro J.O.F.”, dos de la Biblioteca de la UNLP y uno que muestra una figura de motivos geométricos cuya procedencia aún no se ha podido identificar.

Según los casos, aparecen menciones de responsabilidad en los documentos. Éstas son contadas en lo que refiere al autor, como se ha explicado más arriba. Hay casos en que las menciones de responsabilidad corresponden al copista. En otros, incumben al traductor de la pieza (en aquellas obras cuyo original no ha sido compuesto en español). Asimismo, suele suceder que en las primeras páginas, junto a la lista de personajes de la pieza dramática, se agreguen nombres que posiblemente refieran a los actores de la compañía que representó la  obra. Por otra parte, se ha identificado una mención correspondiente al tramoyista que intervino en la puesta en escena de una obra.(2) Existen además algunas menciones de responsabilidad que se encuentran sin clasificar, es decir, aparecen nombres pero no se aclara qué tipo de vínculo ofició entre el sujeto referido y la obra. Se trata de inscripciones del tipo: “Aprobada por E. Medrano” o “Aprobada por el Dr. García” seguidas de una firma.

En los manuscritos también se registran algunas fechas. Éstas van desde 1811 hasta 1844. Con poca frecuencia se especifica el evento al que corresponde la datación. Algunas veces se indica que la fecha corresponde a la realización de la copia. Otras, se explicita la fecha de publicación de la obra o de su primera puesta en escena.

En cuanto a los lugares geográficos consignados, el más habitual es la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, aparece con frecuencia la ciudad de Montevideo. Tal como sucede con las fechas, no siempre se especifica a qué evento hacen alusión las referencias geográficas. Pueden estar refiriendo al lugar de proveniencia de la obra (como objeto intelectual), al lugar de la edición sobre la que se basa la copia (como objeto material, como soporte), al lugar en que se realizó la copia, o incluso en el que se representó la obra.

En otro orden, tanto en los documentos impresos como en las copias manuscritas suelen presentarse intervenciones (aunque es más frecuente en los manuscritos). Estas intervenciones consisten en subrayados, notas al margen, agregados,  marcas, tachaduras, recuadros e incluso ilustraciones. A simple vista, parecen fruto de una instancia posterior a la copia y quizá de una persona distinta a la del copista. Un ejemplo recurrente de este tipo de intervenciones lo conforman los trazos que subrayan un fragmento de la obra en cuyo margen se lee la palabra “no”.

La dimensión física de los documentos oscila entre los 11 y los 23 centímetros de alto, mientras que el ancho aproximado es de 15 centímetros. 

Organización y características de la presente edición

Esta edición está compuesta por 84 documentos digitales correspondientes a cada una de las obras y/o fragmentos de obras teatrales que integran la Colección Teatral Espíndola. Cada uno contiene un conjunto de imágenes que reproducen el material y una ficha descriptiva que releva la información relativa al documento de la colección al que concierne. 

Los datos que se detallan en las fichas corresponden a: 1) el título de la obra (representado mediante la ortografía original y la ortografía normalizada); 2) el texto que acompaña al título; 3) la naturaleza del documento (si se trata de un manuscrito o un impreso); 4) el idioma; 5) el pie de imprenta (en el caso de los documentos impresos); 6) la/s fecha/s consignada/s; 7) el/los lugar/es consignado/s; 8) la mención de responsabilidad ocurrente y su clasificación (autor, copista, tramoyista, actores, etc.); 9) la cantidad de folios que componen el documento; 10) material complementario (por ejemplo, hojas sueltas); 11) intervenciones (subrayados, tachaduras, recuadros, inscripciones que aparentan ser fruto de una instancia posterior a la copia); 12) datos complementarios (se especifica información sobre numeraciones y diversas inscripciones –por ejemplo, de posibles instancias de censura-, también se destaca la presencia de sellos e instituciones consignadas); 13) signatura topográfica; 14) numeración dentro de la CoTEs digital 15) cantidad de imágenes que componen el documento; 16) comentarios (información relevante sobre la pieza teatral y su autor).

En los casos en que el documento en cuestión no arroja la información requerida por un campo, éste no será visible en la ficha.

En cuanto a las imágenes resultantes, se ha optado por que estas reprodujeran el documento de la misma manera en que a uno se le presenta según cada formato; por ejemplo, tratándose de los cuadernos, no se han individualizado las páginas obteniendo una imagen por cada una de ellas, sino que en una misma imagen se aprecian el vuelto de un folio y el recto del siguiente. En algunos casos, para la mejor estimación de detalles, se ha fotografiado algún aspecto de los folios en particular, como ser una palabra poco legible o la impresión de un sello.

La numeración de los documentos dentro de la colección respeta el orden que presentan en las cajas donde este material se halla resguardado.

A modo de conclusión

Trabajar con archivos de escritura implica un compromiso ineludible: revolver en ellos y fuera de ellos procurando sacar a la luz eso que tienen para decirnos. Al mismo tiempo que llaman a su lectura, los archivos de escritura obligan a desviar la mirada hacia otros sitios en busca de herramientas que contribuyan a desentrañar y enriquecer su significación.

En este orden, el material que compone la CoTEs reclama una mirada que se proponga indagar en el sentido que construye su pertenencia al archivo de un teatro. Quizá esta colección pueda llegar a constituir una fuente de información sobre el funcionamiento y las características particulares de las instituciones y las prácticas teatrales en un período de conformación de nuestra nación.

Llegando al final, resta explicar que la presente edición ha surgido en el marco del proyecto “Archivos de escritura: génesis literaria y teoría del archivo”, cuyas directoras son la Doctora en Letras Graciela Goldchluk y la Licenciada en Bibliotecología y Magister en Archivística Mónica Pené.(3) En el seno de este proyecto, se ha promovido un trabajo en cooperación de investigadores de las áreas de Letras y Bibliotecología de la Universidad Nacional de La Plata, quienes se han propuesto inaugurar un diálogo productivo y de carácter interdisciplinario entre los estudios literarios (desde la perspectiva de la crítica genética y la filología particularmente) y la teoría archivística.

Por último, resulta importante decir que hubiese sido imposible llevar a cabo esta edición sin las generosas prestaciones del Prof. Mario Espíndola y de la Directora de la Biblioteca, Bibl. Norma Mangiaterra.

 

A La Plata, 4 de septiembre de 2009.

(1). El Coliseo se inauguró en 1804, pasando a llamarse Teatro Argentino en 1838. Ordaz, Luis (1962). Breve historia del teatro argentino: I –De la revolución a Caseros, Buenos Aires, Eudeba.

(2). Se trata del documento número 010, Esposa y trono a un tiempo o Mágico de Serban.

(3).También integraron este proyecto: Florencia Bossié, Ana Príncipi, Celina Ortale, Laura Juárez, Iciar Recalde y quienes suscriben.