"La casa de los relojes"


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Nota aclaratoria

Para esta edición se ha trabajado con una versión manuscrita y tres dactiloscritos. Hemos cotejado asimismo tres versiones publicadas, donde hay cambios en puntuación, acentos e inclusiones textuales, tal como se verá en las notas de pie de página. Se han distinguido las versiones con el siguiente sistema:

m: manuscrito en un cuaderno escolar de 15,7 cm de ancho por 20,1 de alto (9 pp.)

d1: primera versión dactiloscrita (7 pp.)

d2: segunda versión dactiloscrita (7 pp.)

d3: tercera versión dactiloscrita, con una corrección, aparentemente de EI, que sería la única que no es de SO en todas las versiones de este cuento (7 pp. numeradas por SO de 42 a la 48)

A: versión del texto publicado en La furia y otros cuentos, 1959 (pp. 37-41)

B: versión del texto publicado en Cuentos completos 1, 1999, tomada como base (pp. 193-96)

C: versión del texto publicado en La furia y otros cuentos, 2006 (pp. 49-55)

María Auxiliadora Balladares y Andrea Juliana Enciso












La casa de los relojes(1)




ESTIMADA SEÑORITA:(2)

Ya que me he distinguido en sus clases con mis composiciones, cumplo con mi promesa:(3) me ejercitaré escribiéndole cartas. ¿Me pregunta qué hice en los últimos días de mis vacaciones?(4)

Le escribo mientras(5) ronca(6) Joaquina. Es la hora de la siesta y usted sabe que a esa hora y a la noche,(7) Joaquina, porque tiene carne crecida en la nariz, ronca más que de costumbre. Es una lástima porque no deja dormir a nadie. Le escribo en el cuadernito de deberes porque el papel de carta que conseguí del Pituco no tiene líneas y la letra se me va para todos lados. Sabrá que la perrita Julia duerme ahora debajo de mi cama, llora cuando entra luz de luna(8) por la ventana, pero a mí no me importa porque ni el ronquido de Joaquina me despierta.(9)


Fuimos a pasear a la laguna La Salada.(10) Es muy lindo bañarse. Y me hundí hasta las rodillas en el barro. Junté hierbas para el herbario y también, en los árboles que quedaban bastante apartados del lugar,(11) huevos para mi colección, de torcaza, de hurraca y de perdiz. Las perdices no ponen huevos en los árboles sino en el suelo, pobrecitas. Me divertí mucho en la laguna Salada, hicimos fortalezas(12) de barro; pero más me divertí anoche en la fiesta que dio Ana María Sausa, para el bautismo de Rusito.(13) Todo el patio estaba decorado con linternas de papel y serpentinas. Pusieron cuatro mesas, que improvisaron con tablas y caballetes, con comidas(14) y bebidas de toda clase, que era de chuparse los dedos. No hicieron chocolate por la huelga de leche y porque mi padre se vuelve loco al verlo y le hace mal al hígado.(15)

Estanislao Romagán abandonó aquel día la tropilla de relojes que tiene a su cargo para ver cómo preparaban la fiesta y para ayudar un poquito (él, que ni en domingos ni en días de fiesta deja de trabajar). Yo lo quería mucho a Estanislao Romagán. ¿Usted recuerda aquel(16) relojero jorobado que le compuso a usted el reloj? ¿Aquel(17) que en los altos de esta casa vivía(18) en esa casilla que yo llamaba La Casa de los Relojes,(19) que él mismo construyó y que parece de perro? ¿Aquel(20) que se especializaba en despertadores? ¡Quién sabe si no lo ha olvidado! ¡Me cuesta creerlo! Relojes y jorobas no se olvidan así no más.(21) Pues ése(22) es Estanislao Romagán.(23) En láminas me mostraba un reloj de sol que disparaba un cañón automáticamente al mediodía, otro que no era de sol cuya parte exterior representaba una fuente, otro,(24) el reloj de Estrasburgo, con escalera, con carros y caballos, figuras de mujeres con túnicas, y hombrecitos raros. Usted no me creerá, pero era tan agradable oír las campanillas diferentes de todos los despertadores en cualquier momento y los relojes que daban las horas mil veces(25) al día. Mi padre no pensaba lo mismo. Para la fiesta,(26) Estanislao desenterró un traje que tenía guardado en un pequeño baúl, entre dos ponchos, una frazada y tres pares de zapatos que no eran de él. El traje estaba arrugado,(27) pero Estanislao, después de lavarse la cara y de peinarse el pelo,(28) que tiene muy lustroso, negro(29) y que le llega casi hasta las cejas, como un gorro catalán,(30) quedó bastante elegante.(31)


—Sentado, con la nuca apoyada sobre un almohadón, se le vería(32) bien. Tiene buena presencia, mejor(33) que la de muchos invitados —comentó mi madre.

—Dejáme(34) tocarte la espaldita —le decía Joaquina, corriéndolo por la casa.(35)

Él(36) permitía que le tocaran la espalda, porque era buenito.(37)

—¿Y a mí quién(38) me trae suerte? —decía.

—Sos un suertudo —le contestaba Joaquina—, tenés la suerte encima.

Pero(39) a mí me parece que era una injusticia decirle eso. ¿A usted no, señorita?(40)

La fiesta fue(41) divina. Y el que(42) diga que no, es un mentiroso. Pirucha bailó el Rock and Roll y Rosita bailes españoles,(43) que aunque es rubia lo hace con gracia.

Comimos sándwiches de tres pisos pero un poquito secos, merengues rosados, con gusto a perfume,(44) de esos chiquititos, y torta y alfajores. Las bebidas eran riquísimas. Pituco las mezclaba, las batía, las servía como un verdadero mozo de restaurante.(45) A mí me daba todo el mundo un poquito de acá, un poquito de allá y así llegué a juntar y a beber el contenido de tres copas, por lo menos. Iriberto me preguntó:(46)

—Che, pibe, ¿qué edad tenés?

—Nueve años.

—Bebiste algo?(47)

—No. Ni un trago —le contesté, porque me dio(48) vergüenza.(49)

—Entonces tomá esta copa.

Y(50) me hizo beber un licor que me quemó la garganta hasta la campanilla. Se rió y me dijo:(51)

—Así serás un hombre.

Esas(52) cosas no se hacen con un chico,(53) ¿no le parece, señorita?(54)


La gente estaba muy alegre. Mi madre que habla poco charlaba como una señora cualquiera y Joaquina, que es tímida, bailó sola cantando una canción mejicana que no sabía de memoria. Yo, que soy tan huraño, conversé hasta con el viejito malo que siempre me manda al diablo. Era tarde ya cuando bajó de su casilla por fin vestido y peinado Estanislao Romagán que se disculpó de llevar un traje arrugado. Lo aplaudieron y le dieron de beber. Le hicieron mil atenciones: le ofrecieron los mejores sándwiches, los mejores alfajores, las más ricas bebidas. Una muchacha, la más bonita, creo, de la fiesta, arrancó una flor de una enredadera y se la puso en el ojal.(55) Puedo decir que era el rey de la fiesta y que se fue(56) alegrando con cada copa que tomaba.(57) Las señoras le mostraban(58) el reloj pulsera descompuesto o roto,(59) que llevaban casi todas en la muñeca. Él los examinaba sonriente, prometiendo que los iba a componer sin cobrar nada.(60) Se disculpó(61) de nuevo de tener un traje tan arrugado y riendo dijo que era porque(62)no acostumbraba ir(63) a las fiestas. Entonces Gervasio Palmo, que tiene una tintorería a la vuelta de casa, se le acercó y le dijo:(64)

—Vamos a planchárselo(65) ahora mismo en mi tintorería. ¿A qué sirven las tintorerías si no es para planchar los trajes de los amigos?(66)


Todos(67) acogieron la idea con entusiasmo, hasta el mismo Estanislao, que es tan moderado, gritó de alegría y dio(68) unos pasitos al compás de la música de un aparato de radio que estaba colocado en el centro del patio. Así iniciaron la peregrinación a(69) la tintorería. Mi madre,(70) apenada porque le habían roto el adorno más bonito de la casa(71) y ensuciado una carpeta de macramé, me retuvo del brazo:(72)

—No vayas, querido.(73) Ayudame a arreglar los desperfectos.(74)

Como(75) si me hubiera hablado el gato (aunque usted no lo crea),(76) salí corriendo detrás de Estanislao, de Gervasio(77) y del resto de la comitiva. Después de la casilla de los relojes de Estanislao Romagán, la casa del barrio que más me gusta es(78) esa tintorería La Mancha.(79) En su interior hay hormas de sombreros, planchas enormes, aparatos de donde sale vapor, frascos gigantescos y una pecera, en el escaparate, con peces colorados. El socio de Gervasio Palmo, que llamamos Nakoto, es un japonés, y la pecera es de él. Una vez me regaló una plantita que murió en dos días. ¿A un chico cómo quiere que le guste una planta? Esas cosas son para los grandes,(80) ¿no le parece, señorita? Pero Nakoto tiene anteojos, los dientes muy afilados y los ojos muy largos; no me atreví a decírselo: lo que yo quería que me regalara era(81) uno de los peces. Cualquiera(82) me comprende.(83)

Ya había oscurecido. Caminamos media cuadra cantando una canción que desafinábamos o que no existe. Gervasio Palmo, frente a la puerta de la tintorería, buscó las llaves en su bolsillo, tardó en encontrarlas porque tenía muchas. Cuando abrió la puerta, todos nos agolpamos y ninguno podía entrar,(84) Gervasio Palmo impuso tranquilidad con su voz de trueno. Nakoto nos apartó, encendió las luces de la casa, quitándose los anteojos. Entramos en(85) una enorme sala que yo no conocía.(86) Frente a una horma que parecía la montura(87) de un caballo(88) me detuve para mirar el lugar donde iban a planchar el traje de Estanislao.

—¿Me desnudo? —interrogó Estanislao.

—No —respondió Gervasio—, no se moleste. Se lo(89) plancharemos puesto.


—¿Y la giba?(90) —interrogó Estanislao, tímidamente.

Era(91) la primera vez que yo oía esa palabra, pero por la conversación me enteré de lo que significaba (ya ve que progreso en mi vocabulario).

—También te la plancharemos —respondió Gervasio, dándole una palmada sobre el hombro. (92)

Estanislao(93) se acomodó sobre una mesa larga, como le ordenó Nakoto que estaba preparando las planchas.(94) Un olor a amoníaco, a diferentes ácidos, me hicieron(95) estornudar: me tapé la boca, siguiendo sus enseñanzas, señorita, con un pañuelo, pero alguien me dijo "cochino", lo que me pareció de muy mala educación. ¡Qué ejemplo para un chico!(96) Nadie se reía, salvo Estanislao. Todos los hombres(97) tropezaban con algo, con los muebles, con las puertas, con los útiles de trabajo, con ellos(98) mismos. Traían trapos húmedos, frascos, planchas. Aquello parecía, aunque usted no lo(99) crea, una operación quirúrgica. Un hombre cayó al suelo y me hizo una zancadilla que por poco me rompo el alma. Entonces, para mí al menos, se terminó la alegría. Comencé a vomitar. Usted sabe que tengo un estómago muy sano y que los compañeros de colegio me llamaban avestruz, porque tragaba cualquier cosa. No sé lo que me pasó. Alguien me sacó de allí a los tirones y(100) me llevó a casa.(101)

No volví a ver a Estanislao Romagán. Mucha gente vino a buscar los relojes y un camioncito(102) de la relojería La Parca retiró los últimos, entre los cuales había uno que parecía una casa de madera,(103) que era mi preferido. Cuando pregunté a mi madre dónde estaba Estanislao, no quiso contestarme como era debido.(104) Me dijo, como si hablara al perro: "Se fue(105) a otra parte", pero tenía los ojos(106) colorados de haber llorado por la carpeta de macramé y el adorno y me hizo(107) callar cuando hablé de la tintorería.(108)

No sé lo que daría por saber algo de Estanislao. Cuando lo sepa le escribiré otra vez.

La saluda cariñosamente, su discípulo preferido.

N. N.











Comentarios

I. La primera observación nos remite al título que sólo aparece desde d1. En el manuscrito, no hay título, lo que permite inferir que éste fue pensado posteriormente y es producto de la lectura y escritura de las diversas versiones del cuento.

II. Observamos en el manuscrito que el inicio del cuento es la parte a la que se le ha hecho más correcciones e inserciones. Tanto hacia la mitad como al final del relato, en todas sus versiones, encontramos pocas correcciones, la mayoría de ellas de estilo. Esto se puede percibir incluso visualmente al observar los dactiloscritos. El "sacrificio" de Estanislao se escribe sin mayores correcciones, a diferencia del inicio del cuento, que requirió mayor trabajo de edición y reescritura.

III. Sobre la caligrafía, se nota un trabajo impulsivo de escritura en los trazos rápidos de las primeras páginas. Esto nos enfrenta a una de las características más inquietantes de la obra de Ocampo: la tensión entre la necesidad de libertad —presente en la forma de escribir y el tipo de voz narrativa (la de un niño)— y el formato del cuento que requiere de cierta precisión para recrear en pocas páginas una atmósfera que atrape al lector.

IV. Este cuento, a diferencia de los otros tres, no tiene correcciones de Bioy Casares. Esto sugiere un proceso particular de creación —íntimo y sin intervenciones— de Ocampo, desde el manuscrito, pasando por las copias dactiloscritas hasta las versiones publicadas. Esto, sin embargo, no quiere decir que Bioy no haya leído el texto.

V. Cabe destacar cierta indecisión con respecto al manejo del tiempo verbal del cuento. El hecho que se relata ocurrió el día inmediatamente anterior al del presente narrativo. Sin embargo, en ciertos fragmentos, parecería que el narrador se refiere a un hecho acontecido no en un pasado inmediato: “No volví a ver a Estanislao Romagán”. En este tipo de fragmentos, el lector percibe cierta distancia temporal entre lo evocado —el contexto de la muerte de Estanislao Romagán— y el presente narrativo del texto.

VI. En la tradición hispánica, es superstición popular tocar la giba de un jorobado para atraer la buena suerte. Esta imagen refuerza, en nuestra opinión, la ironía del cuento.

VII. Con respecto a los nombres de la tintorería y la relojería, es importante destacar la intertextualidad a propósito de la tradición erudita canónica: La Mancha, como nombre de una tintorería, haciendo uso del doble sentido: puede significar “mácula” o remitirnos a la región de donde es originario Don Quijote; La Parca, de la tradición latina, evoca a los seres mitológicos que encarnan la desgracia y la muerte y nombra, en el cuento, a la relojería que se lleva las cosas de Estanislao Romagán. El efecto de parodia se hace evidente en la voz del narrador que es un niño que parece no reconocer las connotaciones culturales de estos nombres.

VIII. Con respecto al tratamiento entre los personajes, observamos que el “usted” se utiliza para mostrar respeto. El voseo se utiliza dos veces en este cuento, en contextos de mucha familiaridad entre los personajes. Durante la preparación para el “sacrificio” de Estanislao, el dueño de la tintorería incialmente se dirige a él de “usted”, para luego pasar a tutearlo, trato que denota informalidad. El “usted” inicial es un trato mentiroso ya que refleja respeto y no la verdadera intención hacia el jorobado de los sujetos alcoholizados.

 

María Auxiliadora Balladares y Andrea Juliana Enciso











Notas

(1). En d1, el título aparece escrito a mano. En esta versión, sobre el título: <Triplicado> [en letra de SO]; en d2 y d3, el título va en mayúsculas.

(2). En C y d3: Estimada señorita

(3). En C, utiliza punto y coma en lugar de dos puntos.

(4). En m: Como le prometí le escribo <ya que me he distinguido en sus clases por mis composiciones <me ejercitaré de este modo>>; en d1: <¿Me pregunta que hice en los últimos días de mis vacaciones>

(6). En d1: mientras que ronca; en d2 y d3: mientras que ronca

(7). En d1: hora, <y a> la noche

(8). En d1: la luz de la luna

(9). En m: Le escribo esta carta mientras que ronca Joaquina. Es la hora de la siesta y saber que a esa hora como a la noche Joaquina, porque tiene carne crecida en la nariz, ronca más que mi ha<de costumbre!>. Le escribo en el cuadernito de deberes porque el papel de carta <que conseguí del Pituco> no tiene líneas <y la letra se me va para todos lados>

(10). En d1: laguna <La> Salada; en C: la laguna de La Salada

(11). En d1, se tacha la coma; en d3, se vuelve a insertar esta coma.

(12). En d1: castillos <fortalezas>

(13). En d1: r<R>usito

(14). En C: comida

(15). En m: /¿Querés saber cómo me fue en Las Lilas laguna Salada?/ (ileg.) me divertí en el campo con <me acompañaba todo el día> un ternero sabrá con la perrita Julia que es <duerme ahora debajo de mi cama> de la dueña de casa. Es muy <lindo> andar en volanta y bañarse <y como en la laguna y junté hierbas para> en tanque aurora han pero por unos <el herbario también> días. y traje una colección de huevos para mi colección de torcaza, de urraca y perdiz. Pero más me divertí en <la laguna Salada hicimos> el campo <castillos de barro pero más> pero más me divertí anoche en la fiesta que dió Ana María <Sausa> para el bautismo del Lusito <Rusito>. Todo el patio tenia <estaba decorado de con> caracoles <linternas> de papel y serpentinas y pPusieron cuatro mesas con comidas y bebidas de toda clase que que eran de chuparse los dedos. <no hicieron chocolate por la huelga de leche>

(16). En d1: ¿Usted recuerda a aquel relojero

(17). En A: aquél

(18). En d1: vive<ía>

(19). En d1: casilla <que yo llamaba La casa de los relojes> que él mismo se construyó

(20). Ver n. 17 de este cuento.

(21). En d2 y d3: no<|>más

(22). En d2, d3 y A: ese

(23). En d1: ¡Quién sabe si no lo ha olvidado! </¡Me cuesta creerlo! Relojes y jorobas no se olvidan así no más./ Pués ese es Estanislao Romagán. /yo creía que llevaba relojes de juguete o de chocolate en la joroba o alguna sorpresa maravillosa que alguna vez me iba a regalar/ /En láminas me mostraba (ileg.) <un reloj de sol> que disparaba un cañón automáticamente al mediodía, otro <que no era de sol> cuya parte exterior representaba una fuente, otro el reloj de Estrasburgo, con escaleras, con carros y caballos, figuras de mujeres con túnicas, y hombrecitos raros.>

(24). En d2 y d3, se inserta esta coma.

(25). En d1: a <en> cualquier hora <momento> <y los relojes que daban las horas mil veces> de<a>l día

(26). En d3, se inserta esta coma.

(27). En d1: arrugado <ajado> arrugado

(28). En C, sin coma.

(29). En d1: lustroso<,> y negro

(30). En d1: cejas, <como si fuera un gorro catalán,> quedó

(31). En m: Estanislao Romagán dejó <abandonó> aquél día los relojes tropilla de relojes para ver como preparaban la fiesta. <El que ni en domingo ni en días de fiesta deja de trabajar.> Yo lo quería mucho a Estanislao Romagán usted recuerda el relojero <jorobado que le compuso el reloj> verdad el que vive en esa casita que parece de perro y que es jo tiene una joroba. <el que> se especializaba en despertadores y Era muy <tan> agradable oir el timbre <las campanillas> diferentes de todos los relojes a cualquier hora del día. Para la fiesta <Estanislao> se puso un traje que tenía guardado en un pequeño baúl entre dos ponchos y tres pares de zapatos de charol <negros>. El traje estaba arrugado pero Estanislao una vez <lavado y> peinado y quedo <bastante elegante> bien arreglado para la fiesta y

(32). En d1: quedaría <se le vería>; en d2: “verá <vería>

(33). En d1: menjor

(34). En d2, d3, A y C: Dejame

(35). En d3: corriéndolo por la casa <(ileg.)>

(36). En d2: <[>El [porque la oración formaba parte del párrafo anterior]; en d3: <´>El

(37). En d1: espalda <porque era buenito.>

(38). En d3: <q>uien

(39). En d2: <[P>pero

(40). En m: Sentado <con la nuca> contra un almohadón <quedaba bien> <(ileg.)  tiene buena presencia> mejor que muchos de los invitados, dijo <comentó> mi madre. Dejame que tocaxrte la <espaldita> joroba <trae suerte> le decía Joaquina corriéndole por la casa. El dejaba que se la tocara “Y a mi quién me trae suerte” decía “Sos un suertudo” le contestaba Joaquina “<tenés la suerte encima>con tocarte a vos mismo” pero <a mi> no me parece que tenga buena suerte <una injusticia> <A usted no señorita?>

(41). En d2, d3 y A: fué; en d3: fue<´>

(42). En d1: quen

(43). Hasta aquí este párrafo en m.

(44). En d1: rosados, <con gusto a perfume>

(45). En d2: restaurant; en d3: restaurant<e>

(46). En d1, los dos puntos no están.

(47). En A y C: ¿Bebiste algo?

(48). En d2, d3 y A: dió

(49). En d2: “No. Ni un trago” <L le contesté> porque me dio vergüenza

(50). En d2: <[>Y

(51). En d1, sin los dos puntos.

(52). En d2: <[>Esas

(53). En d3: chico<,>

(54). En m: <comimos sándwiches un poquito secos <,> y merengue y torta alfajores> Las bebidas eran riquísimas. Pituco las servía las mezclaba las batía, las servía. A mi me daban un poquito de acá un poquito de allá <así llegué a (ileg.)> asi fui juntando el contenido de tres copas fácilmente. Iriberto me preguntó “Che pibe que edad tenes” “Nueve años” <”Bebiste” Le dije “No” porque me dio vergüenza> “Entonces toma esta copa” Y me hizo beber una bebi licor que era un venen me quemó la garganta Se rió y me dijo “Así se hacen <serás un> los hombres <me mareé un poco.> <Esas cosas no hacen con un chico No le parece Señorita>

(55). En d1: hojal ojal

(56). En d2, d3 y A: fué

(57). En d1: Se pPuedeo decir que fu era el rey de la fiesta. <y> El <que> se fue alegrando a <con> cada copa que tomaba

(58). En d1: <le> demostraban

(59). En d1: pulsera <descompuesto o roto>

(60). En d1: sonriente <prometiendo que los iba <a> componer sin cobrar nada.>

(61). En d1: quejó <disculpó>

(62). En d1: que <era porque> no

(63). En d2 y d3: acostumbraba <a> ir

(64). En d1: le dijo se le acercó y le dijo [los dos puntos no aparecen en esta versión]

(65). En C: plachárselo

(66). En d1, sin signo de interrogación de cierre.

(67). En d2: <[>Todos

(68). En d2, d3 y A: dió

(69). En d1: hacia

(70). En A, sin coma después de madre.

(71). En d1 y en C, coma después de casa.

(72). En d2, se escriben los dos puntos a mano; en d3, se tacha el punto final y se escriben los dos puntos a máquina.

(73). En d1, la “i” y la “d” en “querido” están superpuestas.

(74). En m: La gente estaba muy alegre. Mi madre que habla poco charlaba Como una lora <señora cualquiera> y Joaquina que es tímida bailó sola cantando una canción mejicana que no sabía de memoria. Yo que soy tan huraño conversé hasta con el viejito que siempre me manda al diablo <Era> Muy tarde <cuando> bajó de su casilla <por fin vestido> Estanislao y se disculpó de llevar un traje arrugado. Lo aplaudieron y le hicieron <dieron de> beber. Le hicieron mil atenciones. Le ofrecieron los mejores sándwiches los mejores alfajores las más ricas bebidas <Se puede decir que era rey de la fiesta> El se fue alegrando a cada copa que tomaba .<Las señoras le mostraban el reloj pulsera que llevaban casi todas> <en la muñeca El los examinaba> Se quejó, de tener una plancha un traje tan arrugado <pero con mucha risa> de nuevo Entonces Gervasio Palmo que tiene una tintorería <a la vuelta de casa> se le acercó y le dijo “vamos a plancharlo ahora mismo en mi tintorería” <La mancha> y te <la gran estrella> <En traje nuevo> Hubo un largo aplauso que redobló <Todos acogieron la idea> cuando dijo y si quieres te plan con entusiasmo hasta Estanislao que es tan moderado gritó <peregrinación> de alegría y dio unos pasitos al compás de la música. <iniciando las marcha hacia la tintorería> Mi madre apenada porque le habían roto el adorno más bonito de la casa y <ensuciado una colcha carpeta de hilo de bolita> me retuvo del brazo “No vayas querido ayudame a arreglar los desperfectos”

(75). En d2: <[>Como

(76). En d1: <Como si me hubiera hablado el gato (aunque usted no lo crea)>

(77). En d2: Gervaio

(78). En d1: gustaba era<s>

(79). En d1, d2, d3 y A y C: LA MANCHA; en d2 y d3, con doble subrayado.

(80). En d1, punto en lugar de coma; en d2: para <los> grandes

(81). En d1: lo que yo quería <que me regalara> era

(82). En d3: Caulquiera <Cualquiera> [aparentemente, en letra de EI]

(83). En m: Salí corriendo detrás de Estanislao y de Gervasio y del resto de la comitiva. Después de la casilla de los relojes de Estanislao Romagan la casa que más me gusta<ba> del barrio <era esa> es la tintorería La Mancha.. Hay ormas de sombreros, planchas, enormes aparatos donde sale vapor y una pecera en el escaparate con peces rojos <colorados>. <El socio de> Gervasio Palmo tiene <que llamamos Nakoto> la hu es un japonés y la pecera es de él. Una vez me regaló una plantita, que murió en dos días. ¿A un chico como quiere que le guste una planta? Esas cosas son para grandes pero como <Nakoto> tiene anteojos <los dientes muy afilados> y los ojos muy largos no me atrevi <lo que yo quería era uno de los peces> a decírselo Cualquiera me comprende

(84). En d1, d2 y d3: entrar.

(85). En d1: a <en>

(86). En d1 y d2, coma en lugar de punto; en d3, originalmente, hay coma. Sobre ella se escribe el punto a mano y se cambia a mayúscula la letra siguiente.

(87). En d1: que parecía (ileg.) la montura

(88). En d3: caballo,

(89). En d1: Lo; en d2 y d3: <Se l>Lo

(90). En d1, no está el signo de interrogación de apertura.

(91). En d2: <[>Era

(92). En m: Ya había oscurecido –caminamos media cuadra cantando una canción que no conozco. Gervasio Palmo buscó las llaves en el <en su bolsillo> frente a la puerta de la tintorería, tardó en encontrarlas, cuando abrió todos nos agolpamos en la <y ninguno podía entrar.> entrada. Gervasio Palmo impuso tranquilidad con su voz de trueno y Nakoto encendió las luces <de la casa> con seriedad. Entramos a una enorme sala que yo no conocía <frente a> en una orma que parecía un caballo me detuve para mirar la mesa donde iban a planchar el traje de Estanislao, “Me desnudo?” interrogó Estanislao “No” dijo <respondió> Gervasio “No se moleste lo planchamos puesto” “Y la giba” interrogó Estanislao tímidamente. Era <la> primera vez que oía esa palabra y pero por la conversación me enteré <ya ve que progreso en mi vocabulario> de lo que era. También te la planchamos” respondió Gervasio dándole una palmada sobre el hombro”

(93). En d2: <[>Estanislao

(94). En d1: la<s> plancha<s>

(95). En C: hizo

(96). En d1: niño<chico>

(97). En d2 y d3: Nadie se reía, salvo Estanislao, de los hombres, pues todos <. Todos los hombres>

(98). En d2: elllos

(99). En d1: me<lo>

(100). En d1: tirones, <y>

(101).En m: Estanislao se acomodó sobre la mesa boca abajo como le ordenó Nakoto que estaba preparando la plancha. Un olor <a> amoníaco, a diferentes ácidos me hicieron estornudar. </señorita/ no me tapé la boca siguiendo sus instrucciones /con un pañuelo pero alguien me dijo “cochino” y no me gusto/> Nadie se reía <salvo Estanislao de los hombres> pero <pues> todos los hombres tropezaban con algo, con los muebles, con las puertas, con ellos mismos. <Traían trapos húmedos, frascos enormes, planchas, aquello parecía <aunque usted no lo crea una operación /quirúrgica/>> Uno cayo al suelo y me hizo una zancadilla que por poco me rompo la el alma y la rodilla. Entonces, para mi, al al menos se terminó la alegría. Comencé a vomitar. Alguien me sacó de allí a los tirones. Y me llevó a casa; en d1: casa. No v

(102). En d1: cañ<mi>oncito

(103). En d1: demadera

(104). En d2 y d3, hay originalmente una coma. Se cambia por punto y, a mano, se cambia a mayúscula la primera letra de la siguiente palabra.

(105). En d2, d3 y A: fué

(106). En d2 y d3: olos [sobre la palabra, se corrige a mano]

(107). En d1: llorado <por la carpeta de macramé> y <el adorno.> Me hizo

(108). En m: No volví a ver a Estanislao Romagán. Mucha gente gente vino a buscar sus relojes y una camioneta <y un camioncito de la> <relojería Parca> La <una> casa Cescasani retiró los últimos entre los cuales habían uno que parecía una casa de madera que era mi preferido. Cuando pregunté a mi madre donde estaba Estanislao no quiso responderme como era debido, me dijo <como si hablara al perro> “Se fue a otra parte” pero tenia los <ojos> colorados de haber llorado “No le habrá hecho mal y me hizo <callar> cuando hablé de la tintorería