PRESENTACIÓN
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• Atravesar la puerta del archivo

• Sobre el contenido del AAS: sorpresa y admiración

• Arquitectura del proceso de catalogación: etapas

• Un recorrido por una sección del catálogo: los textos inéditos

• Los textos literarios editados: de manuscritos y otros asuntos

• Cuando los críticos hablan

• Armonía Etchepare y los documentos pedagógicos

• A modo de cierre

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Los archivos de escritores constituyen documentos de incomparable valor. Esta obviedad que tomamos como punto de partida nos motiva a plantearnos numerosos interrogantes y a intentar algunas respuestas, que, por cierto, no agotan el caudal productivo de posibilidades. Los archivos de escritores latinoamericanos alojados en el CRLA-Archivos constituyen uno de los sitios (físicos y virtuales) adonde la actividad de resguardar, archivar, catalogar y compartir es el ritual cotidiano de los investigadores de distintos lugares del mundo que nos acercamos a contribuir con dicha tarea.
En este caso particular, fui designada responsable científica del Archivo Armonía Somers (en adelante AAS). El presente catálogo es el resultado de dos estancias de investigación dedicadas a ordenar, describir y organizar la totalidad de los documentos alojados en el CRLA-Archivos. Hasta el momento, se han podido catalogar más de siete mil páginas entre manuscritos, dactiloscritos y publicaciones varias.
 Los próximos pasos se presentan también como un desafío pues conllevan, por una parte, la decisión y la necesidad de continuar con la digitalización de los documentos y, por otra, la consecución de una tarea que se presenta compleja pero muy interesante que es la edición crítica de Solo los elefantes encuentran mandrágora (1986), la obra más importante de la escritora.
Procuro que esta introducción sirva no solo a los fines de describir la organización del contenido del AAS sino también como modo de vivenciarlo, sentir a la escritora y a su escritura. Mi tarea se ha convertido también en un sentido homenaje a quien me señalara, allá por el año 1999, el libro “de los elefantes”, como le gustaba llamarlo, en una mesa de un congreso donde lo tenían para la venta. Este gesto simple me abrió las puertas al universo “somersiano”, el cual no solo me cautivó sino que me impulsó a buscar nuevos modos de pensar, nuevos caminos críticos, desafíos constantes que siempre han generado los textos narrativos de AS. Me estoy refiriendo a Susana Zanetti, (1) con quien me unió no solo la pasión por la escritura de AS sino también una profunda amistad. Sin su palabra justa, su orientación precisa, su rígido estímulo constante, mi investigación no hubiera sido lo mismo. A ella, como recuerdo de un largo camino recorrido juntas, dedico este trabajo.

Atravesar la puerta del archivo

Para entrar en el mundo alojado en el AAS es importante presentar unos pocos datos bio-bibliográficos que, pese a reiterarse una y más veces en las distintas publicaciones sobre la autora, ayudan en este momento a contextualizar a la “dueña” de la palabra, de los manuscritos, de la voz que nos habla desde sus archivos.
Armonía Liropeya Etchepare Locino nació en Pando, Uruguay, en 1914 y murió en Montevideo en 1994. (2) Se desempeñó como Maestra desde 1933, trabajo que complementó con el de documentalista en “Biblioteca y Museo Pedagógico del Uruguay”. Hasta la mitad del siglo se desempeñó exclusivamente en la docencia, pero en 1950 inició su carrera de escritora con el seudónimo de Armonía Somers usado ensu primera nouvelle La mujer desnuda, aunque ya había escrito en 1948 el cuento “El derrumbamiento”, recién editado en 1953. Armonía Somers nunca dejó de reconocer y defender la separación de las dos facetas de su vida. Y en los archivos, ambas están representadas con distintos tipos de documentos.
Por dicha razón, la primera decisión que se tomó fue distinguir los documentos correspondientes a los diferentes ámbitos y colocar en primer término, en lugar de privilegio, los textos escritos por Armonía Somers (literarios) y, en grupos separados, los escritos por otros autores y los que ella ha firmado con su apellido real: Armonía Etchepare (y, en muchos casos, con la inclusión del apellido de su marido, “de Henestrosa”). Esta organización se puede visualizar en el índice del catálogo.
Ahora bien, quien se acerca a leer un catálogo de archivos de escritor no suele ser solo lector habitual de textos narrativos o poéticos. Siempre busca algo más. O bien la confirmación de lo que supone, hipotetiza o intuye que debería estar allí descripto o bien satisfacer su curiosidad sobre algunos aspectos específicos, o encontrar respuestas a algunas de sus preocupaciones investigativas. Pero, generalmente, su contenido lo sorprende y, en muchos casos, genera admiración e inquietud investigativa.  Allí se encuentran, distribuidos de la forma más organizada posible, documentos que quizás no se esperaba encontrar conservados, papeles que, por lo que se puede inferir de su descripción, auguran nuevas líneas de investigación.
En este caso particular, la riqueza y la diversidad de los papeles alojados en el CRLA  obligó a realizar varios intentos de organización hasta lograr un modelo que pudiera representar los distintos aspectos de las actividades de escritura de la autora, así como los documentos que, en algunos casos, los complementan o los completan o, en otros, simplemente se han guardado con los papeles, tal el caso de algunos sobres u objetos que han servido de contenedores y que también tienen su lugar en este catálogo.
Se tomó la decisión, también, de establecer criterios uniformes para la descripción de los documentos, de manera tal que todos correspondieran al mismo modelo. Son ocho los aspectos considerados. Estos son:

En general, ha sido posible identificar y describir el documento atendiendo a todos estos criterios. Solo en algunos casos no se pudo aplicar el modelo, pero en estos, ha quedado en claro que, dadas las características de los papeles, responden a una agrupación que permite echar luz a la descripción.

 

Sobre el contenido del AAS: sorpresa y admiración

El primer encuentro del investigador con el grueso de los documentos produce un estado similar al de la emoción estética: se detiene nuestro raciocinio por un momento, se confunden nuestros sentimientos, se nos paraliza la capacidad de reaccionar y de accionar objetivamente. Pasado ese momento, el “manos a la obra” comienza a operar y logramos tomar distancia, dominar la emoción y objetivar/nos. En mi caso particular, tras muchos años de contacto con los textos literarios de la autora, el hecho de ver, palpar, oler los manuscritos y además, tener la responsabilidad de catalogarlos, produjo un impacto indescriptible.
Los documentos del AAS se encontraban en sobres y en cajas, con la única identificación del nombre de quien los había llevado hasta el CRLA en Poitiers: los sobres correspondían a los papeles donados por el escritor uruguayo Miguel Ángel Campodónico; las cajas, al crítico y profesor de la Universidad de Nantes, uruguayo también, Nicasio Perera San Martín. Ambos habían decidido, de común acuerdo, que los papeles que la escritora les regalara formaran parte del CRLA-Archivos y los acercaron en el año 2009, en ocasión de realizarse un coloquio de escritores titulado “El Bestiario de la literatura latinoamericana”. En esa oportunidad, junto a Sylvie Josserand, destinaron un espacio a la presentación de los “Archivos virtuales latino-americanos”. (3)
Es todavía tema de discusión el destino de los documentos y los manuscritos de los escritores latinoamericanos. Es sabido que está signado por distintos avatares que, a veces, tienen que ver con exilios, con destierros, con partidas, voluntarias o impuestas, y otras, con circunstancias particulares del medio intelectual en el cual desarrollaron su actividad. En este caso, y tal como refirieron ambos amigos en el momento de la entrega de los documentos, en Montevideo, y por distintas razones, algunas políticas, otras personales, aunque ninguna de ellas relacionadas con cuestiones que deberían ser prioritarias, tal la calidad de su escritura, Armonía Somers pasó al olvido. Ha sido más estudiada en el extranjero que en el propio país (y mi condición de argentina así lo corrobora). Lo cierto es que los papeles de la hoy considerada “escritora de culto” –fundamentalmente porque su obra no se abre fácilmente a la lectura y a la interpretación- habitan suelo francés.
Pero es necesario aclarar que, como investigadora, el lugar físico –discutido por unos, avalado por otros- en donde se encuentran los archivos de AS no es de mi competencia. Reconozco que lo ideal es que permanezcan en la tierra de los escritores, aunque está comprobado que esto no es así en todos los casos y que distintas circunstancias, incluidas las ventas realizadas por los propios escritores (o sus herederos), o bien sus decisiones personales, han generado desplazamientos más allá de las fronteras nacionales. Lo importante es que donde se encuentren alojados estén protegidos, cuidados y que tanto el saber como la capacidad de gestión brinden los medios necesarios para poder trabajarlos y contribuir con su difusión, en una tarea –como en el caso que nos ocupa- con una finalidad de alto impacto democratizador: su puesta en línea a través de la conformación de archivos virtuales. El acceso público y abierto a la documentación es uno de los objetivos fundamentales del programa de “Salvaguarda de la memoria escrita latinoamericana del Siglo XX”, con la finalidad de “poner a disposición del investigador estos corpus a menudo de difícil acceso” (Josserand, 2005, 238).
El próximo hito será, tal como lo mencionamos anteriormente, la digitalización de los documentos organizados en el presente catálogo. El camino hacia el logro de ese objetivo es largo, pero estamos transitándolo. La colaboración, el estímulo, la orientación constante y certera de los responsables de la colección Archivos y del CRLA –a quienes estoy muy agradecida- ha sido muy importante pues siempre que se necesitó definir, describir o tomar decisiones ellos contribuyeron a salvar las múltiples dudas generadas. El resultado es, pues, un trabajo de construcción en forma mancomunada entre quienes donaron los papeles, los directores del CRLA y de la colección Archivos y la investigadora a cargo de procesarlos.


Arquitectura del proceso de catalogación: etapas

Ante la diversidad de documentos contenidos en los sobres y las cajas depositados en la cámara conservadora del CRLA, la primera decisión tomada fue comenzar su ordenación y catalogación por lo ya conocido. Por ello, en un primer momento (4) la decisión (luego modificada) fue comenzar por los papeles donados por Miguel Ángel Campodónico. Mi conocimiento de dichos documentos se debía al hecho de haberlos consultado una y otra vez gracias a la gentileza del escritor, con quien penetramos con curiosidad, asombro y admiración en ese mundo guardado en una caja de cartón y que él celosamente conservaba en su casa. No había abierto la caja hasta el momento en que juntos la exploramos por primera vez y allí asomaron notas periodísticas, ensayos críticos que le acercaban a la escritora sus autores, borradores de entrevistas, manuscritos y dactiloscritos de algunos cuentos y hasta una novela inédita. Sí, una novela inédita con una faja que rezaba: “No publicar”, manuscrita en diagonal, como era propio de la escritura de Somers cuando necesitaba subrayar o resaltar o bien archivar algún documento (procedimiento que se puede rastrear en varios de los textos contenidos en el AAS).
Entonces, mi primera estancia de investigación consistió en describir y organizar los documentos donados por Miguel Ángel Campodónico. La mayoría de ellos corresponden a la “otra Armonía”, la pedagoga, la que casi nadie recuerda, la que escribió libros sobre educación, sobre documentación, sobre pedagogía.
Ahora bien, en este primer intento de catalogación solamente atisbé los documentos de las cajas donadas por Nicasio Perera San Martín. Detenerme en ellos fue tarea de una segunda estancia de investigación durante la cual se revisaron los criterios tomados en la primera etapa y se produjo la agrupación definitiva para la totalidad de los papeles, lo que permitió establecer un catálogo que resultara sencillo, ordenado y lo más descriptivo posible.
Cabe también consignar que este catálogo no se corresponde exactamente con los resultados que hubiera logrado con los mismos papeles un archivista profesional. Con seguridad, algunos elementos o algunos procedimientos de codificación hubieran resultado más certeros; pero, también estamos seguros de que, al momento de bucear dentro de las cajas y encontrar páginas sueltas, borradores con tachaduras, papeles de trabajo con anotaciones, mezclados con cuadernos o textos completos ordenados, rotulados y paginados, resultó indispensable el conocimiento profundo de cada una de las obras de la autora para que dicho papel cobrara valor semántico al entrar en diálogo con el resto de las páginas del proceso de gestación de un texto particular.
Un ejemplo permite ilustrar esta situación. Una página manuscrita con correcciones de párrafos de la novela Solo los elefantes encuentran mandrágora apareció mezclada con páginas de otros textos narrativos, fuera de su sitio, sin datos que permitieran identificar a qué texto correspondía. No me detuve a desentrañar cómo y por qué ese papel quedó fuera de lugar, quién lo colocó, si la escritora, si su esposo (quien también fue celoso guardián de sus documentos), si quien recibió los papeles. Pero, tras su lectura, fue posible identificar un párrafo de la novela en cuestión y luego buscar entre los manuscritos y ubicar el folio en su sitio.
Entonces, para que esta tarea sea fructífera, la palabra clave es “relación”. Todos los documentos descriptos y organizados en el catálogo entran a formar parte de una red de relaciones tanto cronológicas como semióticas de tal manera que su codificación y organización se convierte también en un proceso semiótico que permite otorgar un orden a los documentos que tiene que ver, también, con procesos de escritura, con identificación de versiones, con reconocer cambios de palabras, sustituciones, agregados o uso de distintos tipos de bolígrafos en las correcciones para identificar las “capas” de gestación de varios de los manuscritos de novelas y de cuentos y colocarlos en la red que se va conformando.
En general, y tal como podemos observar en otros catálogos, se respeta o se intenta respetar el orden en el cual han dejado los papeles sus autores. En este caso no fue así y esto demandó un proceso de marchas y contramarchas sostenidas a lo largo del camino, pues solo algunos documentos mantenían el orden que le diera AS.
Dos ejemplos avalan estas afirmaciones. Por una parte, algunas notas encontradas entre estos documentos dan cuenta de la relación de la autora con estos manuscritos, siempre en textos o cartas dirigidas a su esposo, quien, según se infiere de estas notas, era un guardián muy cauteloso de sus manuscritos. En uno de ellos escribe:

El baúl
Es un baúl de los llamados “pirata”. Me lo obsequió mi esposo para guardar lo que él rotulaba como mis originales, siempre en riesgo de ir al fuego. Al fondo hemos encontrado hoy los de La mujer desnuda, lo que significa que fueron colocados en estratos geológicos por su conservador. Habría mucho que decir sobre el asunto de los originales en general. Aún no me explico la razón de su valor. Una persona radicada en Francia, Universidad de Nantes, tiene ya prometidos los de Solo los elefantes, y otro de la de Toulouse me pidió el proceso de un cuento hasta el fin de las correcciones. Yo estimo mucho a esas personas. Pero confrontar originales con escritos definitivos ¿no será una forma de enloquecer? (Somers, inédito)
 

Otro ejemplo lo constituye el relato de Nicasio Perera San Martín sobre su participación en el ordenamiento de un grupo de papeles. Refiere que en unos de sus viajes a Uruguay, la escritora le ofreció quedarse en Somersville, la casa de Pinamar donde escribió la mayor parte de su obra. Allí vio una montaña de papeles que estaban “para prender fuego para hacer asado”, según Perera. Agrega, además, que AS le dijo “los ladrones entran, los revuelven, y no tengo ni ganas ni tiempo de ordenarlos”. Fue así que, junto con su mujer los ordenaron. “Aquí están los papeles, llevátelos…”, le dijo la escritora. Estos y los manuscritos de Solo los elefantes…prometidos forman parte de los documentos catalogados.
Los estratos geológicos a los que se refiere Somers en su nota hablan de fechas, de proceso, de génesis. En muchos casos las sucesivas versiones de un mismo texto, sea cuento o novela, están perfectamente guardadas, con indicaciones que precisan de qué borrador o de qué edición se trata, enumerados, paginados y atados para que se mantengan unidos; en otros casos, se guardan los cuadernos con los primeros borradores y las sucesivas versiones con la ordenación correspondiente; en otros se conservan también, junto a estos borradores, las versiones digitalizadas a los cuales se agregan las pruebas de galera, con correcciones manuscritas. La intervención de la autora se da tanto en las marcas personales, subrayados, o comentarios (generalmente realizados con lápiz de color rojo) en los artículos periodísticos, en las reseñas o recortes varios, como en la ordenación de los manuscritos, atados, doblados y con títulos orientadores tales como: “2° borrador con correcciones”; “ojo: hay versión corregida”; “el original lo tiene Ángel Rama”.
Esto habla de una preocupación por la preservación ordenada de los manuscritos, a contrapelo de sus afirmaciones. Es que en este “orden”, la “otra”, la Armonía Etchepare, la documentalista, deja sus huellas y da una mano a quienes lidiamos con la organización y catalogación de sus textos.
Para conocer a la “otra” Armonía algunos datos profesionales iluminan esta faceta. Se desempeñó como “Maestra” de escuela primaria desde 1933 y trabajó en “Biblioteca y Museo Pedagógico del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal de Uruguay”. Escribió varios trabajos de índole pedagógicos y desempeñó numerosas actividades. Entre ellas, una que resulta fundamental para rastrear la génesis de los modos de conservación de sus documentos y manuscritos: fue directora del Centro Nacional de  Documentación y Divulgación Pedagógicas y, en 1964, invitada por la UNESCO a París para realizar estudios sobre documentación, estudios que se complementan en Dijon, Ginebra, Madrid y posteriormente  en Buenos Aires, (1967) bajo los auspicios de la O.E.A. (5)
Podemos visualizar huellas de esta actividad en sus papeles. Es más, en una carta destinada a su esposo, del 13 de abril de 1964, escribe que se siente ahogada por los papeles y que ha tomado la decisión de romper todo. Pero que, dado el dolor que le iba a causar a su esposo, guardó el “famoso, entonces, proceso de La mujer desnuda, ordenado en todos sus avatares, con etiquetas, como si trabajara para un museo… Ya ves que de algo sirve la profesión, o que la profesión nos sigue. Odio los manuscritos que quedan para los chismosos que después quieren revolver papeles. Espero que este sea solo para ti…” (inédito) (énfasis propio).
Por cierto que estas huellas de su profesión en sus textos ha facilitado bastante la tarea pues, en muchos casos, como se mencionó, se encuentran subrayados, resaltados, anotados. Armonía no trabajaba para un museo (nada más ajeno a su voluntad), pero sí para archivos y centros de documentación, conocía su oficio y, en varias ocasiones, la tarea de catalogación se vio favorecida por ese cuidadoso orden manifiesto en subrayados, titulados, etiquetas, fechas.

 

Un recorrido por una sección del catálogo: los textos inéditos   

Tal como hemos mencionado, para armar el catálogo se han distinguido básicamente dos macro grupos de documentos. Uno de ellos formado por los textos literarios escritos por AS (A), entre los cuales se han colocado, en primer lugar, los documentos inéditos (AI).
 Por cierto que son estos documentos inéditos los que despiertan mayor interés para el investigador. Recorreremos brevemente algunos detalles interesantes para destacar. Por ejemplo, se conservan tres copias con correcciones manuscritas de la novela titulada Tu casa en una altura, fechada en 1962. (6) Se observa, por la cantidad de correcciones de distintos fragmentos de la novela, un proceso tenso de escritura-reescritura. Hay capítulos completos que no se incluyeron en la versión definitiva, recortes de periódicos de la época con noticias sobre “el Cerro” de Montevideo (espacio donde transcurren las acciones principales de la novela), y, guardado en la misma carpeta de cartulina marrón, la transcripción textual de un cuento publicado por Nicasio García con un tema similar al del eje semántico de la novela. Interesa destacar, por ejemplo (y esto nos remitiría a inferir huellas biográficas en detalles de algunos de los papeles, lo que no detallaremos en este momento), que, en general, los borradores y las correcciones de los fragmentos de la novela están escritos en papel con membrete del “Consejo Nacional de Enseñanza primaria y normal. Biblioteca y museo Pedagógicos. Plaza Cagancha, 1175. Montevideo”.
  También llama la atención la presencia de textos que ensayan trabajo literario con géneros diferentes al narrativo. Tal el caso de un guión de cortometraje, titulado “La mujer de arena” y fechado en 1967, en Somersville. Es un borrador escrito en dos columnas, con lápiz azul y rojo, con numerosas correcciones y tachaduras. No se tienen noticias de que se haya publicado nunca.
Otro caso interesante también es el de una obra de teatro titulada “La otra ciudad”, sin datos de fecha y lugar, pero, por estar escrita en un cuaderno de tapas de cartulina color gris, con membrete del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal se infiere que se escribió cuando AS trabajaba como maestra de escuela primaria. Tiene manuscrito en tinta negra en el margen superior: Fuenteovejuna. Se trata de un primer esbozo (tal como lo consigna la autora) de un texto del cual no tenemos otra noticia sobre su publicación posterior.
También constituye una sorpresa para quien ha leído la totalidad de la obra publicada por AS, la presencia de un guión de cine dactiloscrito que resulta ser una transposición del cuento “Muerte por alacrán”, precedido por una justificación de dicha tarea con base en la “nueva vanguardia” propuesta por Alexandre Astruc (1923) quien, en 1948, desarrolló la teoría de la adaptación cinematográfica de un texto literario y lo expuso en su ensayo “Naissance d’une nouvelle avant-garde: la càmera stylo”. Somers precede su guión con una fundamentación sobre la tarea realizada, con ejemplos varios y enmarcada en la teoría de Astruc.
Estos textos brevemente descriptos se erigen en zonas hasta el momento no relevadas en la escritura de AS que pueden generar nuevas y ricas líneas de investigación.
En este grupo se destacan también algunas conferencias breves y, especialmente, manuscritos y dactiloscritos de algunas entrevistas. Es importante consignar que AS trabajaba los textos de sus entrevistas casi con la misma preocupación con que escribía sus textos literarios y de este proceso dan cuenta varios documentos alojados en el AAS.

Los textos literarios editados: de manuscritos y otros asuntos

El segundo grupo del catálogo lo constituyen los textos escritos por Armonía Somers (literarios) editados (AE), entre los que se destacan las novelas, los cuentos, las entrevistas publicadas y documentos varios.
La única novela de la cual no hay documentación es Viaje al corazón del día (1986). Del resto de sus obras literarias hay manuscritos, dactiloscritos, copias de galera con correcciones manuscritas, papeles de trabajos, anotaciones varias.
Así, cobran vida en sus papeles los manuscritos de La mujer desnuda (AE.N-LMD), publicada en 1953 y conservados en sus distintas versiones. Se conserva también un ejemplar de la Revista Clima en la cual se publicó por primera vez la nouvelle, con características muy particulares, pues la escritora realizó las correcciones manuscritas para la segunda edición directamente en las páginas de la revista. También se conservaron pruebas de galera que muestran numerosas intervenciones autógrafas de la autora. Acá interesa destacar la presencia de una carpeta utilizada para guardar dentro manuscritos varios de la novela en cuestión. En la tapa, entre paréntesis, en lápiz, manuscrito: “(Proceso infernal de correcciones)”. Toda una pista, y muy importante por cierto, para abordar un trabajo genético sobre esta obra.
Los papeles conservados de la novela De miedo en miedo (AE.N-DMEM) publicada en 1964 (Arca) también presentan algunas particularidades interesantes. Se conserva una versión manuscrita en un cuaderno con espirales que, en la última página contiene una “hoja de ruta de la escritura de la novela” y algunos dibujos titulados “Los documentos”. Estos dibujos representan escenas importantes del núcleo semántico del texto. Otra particularidad, que se observa también en otros textos, es el ensayo de distintos títulos para la novela y la observación manuscrita acerca de la intervención directa de Ángel Rama (responsable de la editorial Arca) en la decisión final del título.
Un retrato para Dickens (AE.N-URPD), la nouvelle publicada en Arca en 1969 también presenta detalles interesantes para el investigador, no solo por la forma de conservación (en una carpeta con sobres transparentes que contienen distintos documentos) sino también en cuanto al proceso de gestación de la intertextualidad que la caracteriza. Así, encontramos copias textuales del relato bíblico de Tobías completo, y versiones dactiloscritas en las cuales se puede observar la modalidad de intercalación de dicho relato en el texto narrativo base.
Pero, el texto que más sorprende en cuanto a la cantidad y calidad de su conservación es la novela Solo los elefantes encuentran mandrágora (AE.N-SLEEM) de la cual se conservan más de tres mil folios, entre versiones dactiloscritas e innumerables papeles de documentación de escritor, preparatorios de la escritura, aclaratorios, complementarios o arreglos y correcciones de erratas varias o de párrafos de la novela. En estas notas se puede inferir un proceso de indagación previo llevado a cabo por la escritora para gestar la narración. Al momento de analizar la novela en mi investigación doctoral, había hipotetizado acerca de la metodología de trabajo de Armonía Somers, cómo cada dato, cada nombre, cada autor, pintor, filósofo, psicólogo, músico -entre otros- mencionado tenía su correlato en un referente real. Fue realmente impactante poder visualizar estos “papelitos” de trabajo y ver en ellos las anotaciones que corroboraban las hipótesis planteadas. Destacamos también una separata de una publicación científica sobre “El quilotórax”, dedicada por quien fuera su médico de cabecera durante la enfermedad padecida por Somers y ficcionalizada en la novela.
También el catálogo permite visualizar los sucesivos cambios de título de la novela, algunos de ellos comentados en entrevistas, otros inéditos. Tachaduras, sobreescritura, superposiciones son las marcas de una tensión en el momento de decidir el título definitivo.
Con los cuentos (AE.C) la situación es, en general, diferente. Estaban más dispersos, más mezclados y hubo que cruzar manuscritos y dactiloscritos de diferentes sobres para poder organizarlos. Se han agrupado por cuento, se los ha codificado y se intentó establecer un orden cronológico entre cada uno de ellos. Al haber también algunas versiones publicadas, recortadas, corregidas en forma manuscrita por la autora para usarlas en nuevas publicaciones, la tarea se volvió más compleja y se ha tenido que acudir a notas a pie de página para aclarar las referencias cruzadas que en varias ocasiones fue necesario realizar. En algunos casos es posible observar los cambios de títulos, de íncipits, la reescritura y las sucesivas correcciones, inclusive de los textos ya publicados y seleccionados por la propia autora para antologías.
De varios de los cuentos (por ejemplo “El entierro” o “La inmigrante”) se conservan varias versiones manuscritas, dactiloscritas y editadas que son un campo virgen para trabajar sus procesos genéticos.
Otro caso particularmente interesante son las entrevistas publicadas (AE.EP). Se conservan algunas de ellas publicadas y otras inéditas (a las que se hizo referencia), en un arco temporal que abarca casi treinta años. Lo que nos atrae –si pensamos en ese material como objeto de estudio de la crítica genética- de estas entrevistas es la confrontación posible entre las respuestas manuscritas (y algunas veces tipografiadas) a las preguntas del entrevistador y la versión definitiva publicada. Las señas de las decisiones, elecciones de términos, anotaciones varias, tachones, subrayados, aclaraciones escritas en forma irregular en el reverso de las páginas, etc. son algunas de las marcas del proceso de escritura de las respuestas. Es que Somers no aceptaba que publicaran ninguna entrevista si ella no respondía por escrito y corregía previamente lo que se iba a publicar, según revelan quienes la conocieron de cerca. (7) En algunos casos se guardaron las respuestas pero con la aclaración manuscrita de que no se ha editado la entrevista, y en otros contamos con el recorte de la publicación para realizar el estudio contrastivo. En varias de ellas, Somers va delineando toda una teoría poética; en algunas se evidencian sus elecciones teóricas o de lecturas; en las más, se proporcionan datos sobre los procesos de escritura de sus obras o sobre la relación de la autora con el entorno literario de la época de la entrevista, o bien se enuncian datos biográficos cuidadosamente seleccionados para la construcción de su imagen “pública”. He podido trabajar este aspecto del contenido de varias de sus entrevistas en relación con la configuración autobiográfica, pero quedan todavía muchas aristas por explorar. (8)
Otro grupo de documentos que muestran un perfil productivo para trabajar son las “cartas” de las cuales hay un grupo importante que abarca distintas épocas y diversos destinatarios. La correspondencia (B.Co) se agrupa en dos series: la enviada por AS (B-CoE) y la recibida por la escritora (B-CoR). Allí se pueden identificar algunos nombres de reconocido prestigio, entre los que se destaca el de Ángel Rama.
Cabe aclarar que personalmente he agregado nuevas donaciones, tales las cartas escritas por Armonía a Ángel Rama (9) (generosamente provistas por Juan Fló y Amparo Rama) y otras provistas por la investigadora argentina Noemí Ulla. Otras cartas se guardaban entre los papeles de las cajas de N. Perera, junto a los documentos de trabajo para Solo los elefantes… Por cierto que muchos datos contenidos en estas cartas son muy ricos para rastrear tanto la “genética de manuscritos” como “la genética editorial” (Lois, p.129). (10) En algunas de ellas es posible seguir la descripción y los comentarios de los avatares de la publicación de algunos de sus textos, como por ejemplo, de la edición de Solo los elefantes

 

Cuando los críticos hablan

Hay un grupo de documentos conservados entre los papeles que tienen que ver con la recepción crítica de algunos de sus textos. El grupo se ha catalogado como C. Textos escritos sobre Armonía Somers y contiene estudios críticos (C-EC), artículos periodísticos (C-AP) y reseñas de sus libros (C-R).
Con respecto a los estudios críticos, hay solamente una “Mémoire de Maitrise”, de diciembre de 1984,  Université Paris VIII- Vincennes a Saint-Denis, cuyo título es “Armonía Somers: una mujer desnuda”- “Aspectos de la narrativa de ARMONIA SOMERS, a través de su novela: “La mujer desnuda”, escrita por María Lilian Barlocco y dirigida por Saul Yurkievich.
El resto son, en general, artículos breves, dactiloscritos, que se infiere fueron entregados a la escritora por sus autores. En algunos casos fueron publicados en revistas, periódicos o textos críticos más generales, tal el caso del artículo de Nicasio Perera San Martín, incluido en la compilación realizada por Rómulo Cosse, Armonía Somers, Papeles críticos (Linardi y Risso, 1990) con el título de “Armonía Somers: una trayectoria ejemplar”.
Interesa destacar, solo a los fines de mostrar algunos ejemplos, la conservación de la revista Revista Número (Año 5, N° 22) completa, con formato de libro, publicada en enero-marzo de 1953 en Montevideo, en la cual Mario Benedetti publicó el artículo ““Armonía Somers y el carácter obsceno del mundo”. Lo que interesa destacar como “inédito” es que, al final del artículo de Benedetti, hay una anotación manuscrita de Armonía Somers en la cual transcribe una cita textual de “El reloj” de Carlo Levi, a partir de una flecha que saca de la palabra “elemental gramática” de la crítica de Benedetti. La cita abarca 20 renglones, y establece un diálogo –crítico, a su vez- con/del texto de Benedetti.
Los artículos periodísticos que se han conservado tienen, en su mayoría, la firma de Ángel Rama y fueron publicados en la Revista Marcha. En algunos de ellos se incluye a la escritora en el contexto literario del momento; en otros se analizan brevemente algunas características de su narrativa en comparación con otras mujeres escritoras uruguayas de la época o bien se comentan rasgos o señas de identidad de algún texto en particular. Generalmente, estos últimos artículos se relacionan con la recepción crítica ante la publicación de algunas de sus obras.
Con respecto a las reseñas, lo que se ha conservado son recortes de las publicaciones periodísticas de diarios locales o argentinos a raíz de la publicación de distintos textos. En algunos casos se recorta solo el breve texto de la reseña; en otros se conserva la página completa del diario; hay varios duplicados y, en general, tienen intervenciones manuscritas autógrafas, subrayados o breves anotaciones.
En la sección Documentos varios (D) se destaca especialmente un conjunto de textos preparatorios que muestran el proceso de elaboración de un breve ensayo escrito por la autora, a pedido de Ángel Rama y para ser publicado en la sección de la Revista Marcha,  en 1964, con el título “En la morgue con mis personajes”. Se trata de cinco borradores manuscritos autógrafos que dan cuenta, a modo de capas superpuestas e interconectadas, del proceso de escritura y, además, evidencia la lectura autorreflexiva de un autor sobre su obra y también las tensiones y acuerdos con el medio cultural del momento. Responden a la pregunta formulada por Rama a varios escritores y publicadas en sucesivas ediciones de la revista: ¿De dónde los sacó?, en relación con el proceso de gestación de los personajes de sus narraciones. Son documentos que se perfilan como muy productivos también para futuras investigaciones.

 

Armonía Etchepare y los documentos pedagógicos

En el caso de los documentos del ámbito pedagógico, catalogados como E. Documentos pedagógicos (Armonía Etchepare), se distinguen también dos secciones, los E.DP (documentos pedagógicos escritos por Armonía Etchepare) y E.DPV (documentos pedagógicos varios, en donde se agruparon textos fotocopiados, recortes periodísticos, en algunos casos relacionados con los escritos por la autora, pero en otros sin relación directa con ellos.
Muchos de estos documentos son recortes periodísticos de textos que inferimos constituyen la génesis documental del ensayo Educación de la adolescencia. El adolescente de novela y su valor de testimonio, publicado en México en 1956. (11) De tal manera, la tarea realizada por la “Armonía documentalista” contribuye a seguir el rastro de una idea, muestra el foco de interés y es muy importante, como mencionamos, a la hora de interpretar el sentido de esas intervenciones.
Entre ellos hay manuscritos de una obra inédita a la cual todavía es necesario organizar y seguir el rastro de su destino editorial. Se trata de un libro sobre “Biblioteconomía” -tal el título de uno de sus capítulos- y en ellos hay descripciones, cuadros, categorizaciones, clasificaciones, etc. todo relacionado con las bibliotecas, su función, la didáctica de los museos pedagógicos, las bibliotecas infantiles, entre otros.
Otro documento que se destaca es un cuadernillo pequeño, escrito con letra muy prolija, titulado “Ana Sullivan Macy. La forja en noche plena”, escrito en distintos colores de tinta (negra, azul, roja) con correcciones y tachaduras en varias páginas, texto que seguramente llamará la atención a futuros lectores. A estos se han agregado también copias de sus escritos en los Anales de la Biblioteca y Museo Pedagógico, (12) textos breves pero iluminadores de su pensamiento sobre el libro, la lectura y la educación literaria.
Para ejemplificar algunas de las operaciones “genéticas” posibles identificables a partir de la organización de los documentos de esta sección del archivo, tomo el caso del ensayo pedagógico literario publicado en México, en 1956, firmado por Armonía Etchepare, titulado Educación de la adolescencia. El adolescente de novela y su valor de testimonio.
Los papeles, anotaciones, recortes periodísticos, textos manuscritos breves, entre otros documentos conservados, contribuyen a seguir el rastro de una idea, evidencian el foco de interés y son muy importantes a la hora de interpretar el sentido de esas intervenciones. En el caso que nos ocupa, hemos podido identificar documentos varios que conforman el sustrato y entran en articulación intertextual en el ensayo. De tal manera, observamos que, para analizar el problema de la antisocialidad infantojuvenil y los sistemas de  reeducación y de seguridad -eco de la época-, desarrollado en capítulo VII del ensayo (apartado “Inconducta y antisocialidad”) la autora toma como base de análisis ejemplos que surgen de fuentes de distinto género y procedencia -films, novelas, documentos oficiales, información periodística-. Muchos de estos documentos “primarios”, en su mayoría recortes periodísticos subrayados y resaltados, forman parte del AAS. Cabe señalar que se han registrado fichas con información mecanografiada, en hojas de papel verde, en donde se consignan nombres de películas, fechas de exhibición y recortes de reseñas periodísticas, subrayadas en lápiz por la autora.
Varias son las películas brevemente comentadas en el ensayo; todas ellas tienen relación con la problemática del adolescente en situaciones de desprotección o riesgo. Así desfilan la rusa El camino hacia la vida (1931) de Nicolai Ekk, Los bajos fondos (Francia), Punto muerto (EEUU), Somos todos asesinos (Francia), Bajo el sol de RomaLustrabotas (Italia), Los olvidados (México) o Semillas de maldad (EEUU), Los olvidados (Luis Buñuel, filmada en México a comienzos de los cincuenta), cuyos temas son la niñez, la adolescencia marginal y las consecuencias de la falta de responsabilidad de la sociedad frente a la delincuencia infanto-juvenil . El niño/adolescente de estas películas, al igual que el protagonista de varias de las novelas tomadas como ejemplos, y la niña del inquilinato de Un retrato para Dickens (nouvelle de AS, de 1969), tienen rasgos comunes: abandonados por su familia, sin educación sistemática, sufren toda suerte de abusos y limitaciones; trabajan desde niños para ayudar en la economía familiar, viven hacinados en orfelinatos o institutos de contención y, en muchos casos, delinquen por causas ajenas a su control. Similar recorrido temático tienen Lustrabotas de Vittorio de Sica y Celda 2455 (Caryl Chessman), llevada al cine con el nombre Celda 2455.Pabellón de la muerte. Se conserva en el archivo el recorte periodístico de la reseña de cuando fue estrenada en Montevideo así como, por ejemplo, el programa de encuentros de “cine debate”, destinado a maestros, con notas varias manuscritas por la autora que dan muestras evidentes de haber asistido a dicha actividad.
Pero, además de filmes y novelas, en Educación de la adolescencia se apela a documentos oficiales y artículos publicados en la prensa de la época, que también forman parte del AAS. Uno de ellos firmado, también por Armonía Etchepare de Henestrosa, “La delincuencia infantil en el Uruguay” (1958), es la reescritura con interpretación personal de la “Exposición del Director de Asuntos Legales, Sr. Héctor Ruiz Prinzo en Sala de Comisarios” (30 de enero de 1954), complementado con datos de la Cámara de Representantes de la Legislatura (1955), informes estadísticos anuales de la Jefatura de la Policía de Montevideo sobre delincuencia juvenil e Informe de la Dirección General de Estadísticas y Censos y de la Dirección de Asuntos Legales de la Policía de Montevideo. Este artículo, del cual el AAS conserva varias copias mecanografiadas, corregidas con tinta azul, plantea, desde otra perspectiva y con una modalidad discursiva diferente, la misma problemática del capítulo del ensayo. Se exponen los factores y las causas posibles de la delincuencia infantojuvenil y se critica la ineficacia y lentitud de las instituciones y la falta de acción directa de las políticas pertinentes.
Es pertinente recordar que a mediados de la década comienza a trabajar en Montevideo una Comisión especial de la Cámara de Representantes dedicada al “Estudio de la delincuencia infantil”, el Movimiento Nacional Gustavo Volpe para la prevención y el tratamiento de la delincuencia infantojuvenil y se realizaron estudios de vinculación con el surgimiento y el planteo de la problemática en EEUU. Es evidente que circunstancias de desajuste obligaban a preguntarse por la función de la educación en un mundo en peligro de extinción, tal como se constataba en ese momento. En el AAS hay varios recortes periodísticos que siguen, día a día, los avances de las deliberaciones oficiales sobre este problema y que fueron cuidadosamente guardados, subrayados o brevemente comentados.
Esta abundancia de materiales de diversa procedencia da muestra de un proceso de preparación del ensayo que llevó mucho tiempo y profusa actividad de documentación. Si bien se conservan dos copias mecanografiadas y con correcciones manuscritas de palabras, ortografía, agregados o tachaduras varias, no hay borradores manuscritos del ensayo en cuestión. De todas maneras, estos documentos mencionados -celosamente guardados en una carpeta por tantos años- “hablan” de un proceso de reflexión sobre la complejidad del tema abordado en el capítulo al que hacemos referencia y del modo de  trabajar una problemática que nos proyecta a una dimensión que abarca textos culturales de diferentes extracciones y articula lo pedagógico con lo estético y lo político-social, las corrientes teóricas pedagógicas en boga y las representaciones cinematográficas del  tema; las discusiones legales sobre problemas policiales concretos del Montevideo de mediados de la década del cincuenta con textos literarios cuyos protagonistas –niños o adolescentes- presentan problemas similares. Algo de estas conexiones intertextuales he trabajado al analizar la nouvelle Un retrato para Dickens, tal como he mencionado anteriormente, sin avizorar siquiera la posibilidad de realizar un trabajo genético con esa documentación. Con seguridad, a partir de su publicación virtual, habrá quienes se ocupen de realizar la tarea.

A modo de cierre

El presente recorrido realizado por las distintas secciones del catálogo solo ha pretendido acompañar al lector a descubrir un mundo rico y productivo tras los fríos datos de un simple “catálogo”. Se procuró establecer algunas relaciones semióticas entre los documentos, elegir aquellos que aparecen como representativos de momentos, textos o instancias de escritura importantes, describir otros de los cuales no se tenía conocimiento sobre su existencia; en fin, señalar algunos hitos importantes, abrir las puertas a los documentos alojados en el Archivo Armonía Somers y darles voz. Esta primera etapa está cumplida. Queda mucho trabajo por delante y, lo fundamental, lograr que estos papeles lleguen a todos los investigadores e interesados en la narrativa de la escritora a través de su futura digitalización.


Notas

(1) Susana Zanetti (1933-2014) dirigió mi tesis de Maestría en Literaturas Latinoamericanas: “Un retrato para Dickens, de Armonía Somers: confluencias y proyecciones” (2002) y la de doctorado en Letras titulada “Memoria y ficción autobiográfica en Solo los elefantes encuentran mandrágora, de Armonía Somers” (2008). Ambas en la Universidad Nacional de Córdoba.

(2) Para más datos sobre la autora consultar el artículo “El cruce del Atlántico…” Revista Escritural, N° 5.

(3) La grabación de este evento puede consultarse en la página del CRLA-Archivos.

(4) Consultar Revista Escritural N° 5.

(5) Cf. “Armonía Somers/Etchepare: Las huellas biográficas”.  Dalmagro, M. Cristina. Desde los umbrales de la memoria. Ficción autobiográfica en Armonía Somers. Montevideo: Biblioteca Nacional, 2009, 45-58.

(6) Se ha trabajado esta novela en el apartado IV. 4. 2. “El linaje paterno: Sembrando Flores de Federico Urales” (Dalmagro, 2009).

(7) Cft. Campodónico, Miguel Ángel. “Diálogos”, en Papeles Críticos. Montevideo: Linardi y Risso, 1990, 227-8.

(8) Cf. “III. 4. El aporte de las entrevistas”, (Dalmagro, 2009, 136-149)

(9) Véase “Hospedar, resguardar compartir la memoria: el caso de los archivos de escritores latinoamericanos”. http://195.220.222.11/AVLA/fr/hospedar-resguardar-y-compartir/ Archivos virtuales latinoamericanos. AVLA. CRLA, Universidad de Poitiers.

(10) Lois, Élida. “Métodos y procedimientos”. En Fernando Colla (coord.) Archivos. Cómo editar la literatura latinoamericana del Siglo XX. Poitiers: CRLA, Archivos, 2005, 125-168.

(11) En mi tesis de maestría he trabajado con la confluencia entre este ensayo y una nouvelle de Somers, Un retrato para Dickens. Los cruces entre ambas actividades celosamente separadas por la autora han sido puestas en evidencia en este trabajo. (Un retrato para Dickens: confluencias y proyecciones. UNC, 2003, inédita)

(12) Estos textos no estaban entre los documentos de las donaciones originales sino que los he obtenido durante mi investigación previa a la tarea de catalogación y ahora forman parte también de los AAS.